Todos somos conscientes de la interacción farmacológica que existe entre algunos medicamentos y determinadas sustancias como el alcohol. Sin embargo, como en más de una ocasión se ha apuntado desde el Consejo General de Farmacéuticos de España, no siempre estamos atentos a las interacciones que existen al consumir determinados tipos de alimentos, pese a que precisamente es habitual que tomemos muchos fármacos con las comidas. El caso del pomelo es especialmente relevante, hasta el punto de que muchos medicamentos advierten ya en el envase que está contraindicado su consumo, incluso días antes de empezar el tratamiento. ¿Consecuencias? Que el medicamento no sirva para lo que ha sido prescrito o que, por el contrario, se produzcan efectos adversos o incluso peligrosos. Veamos por qué.
Contenidos
- 1 ¿Por qué el pomelo interactúa con los medicamentos?
- 2 Medicamentos afectados por el consumo de pomelo
- 3 Riesgos potenciales de esta interacción
- 4 Qué hacer si ya se ha mezclado pomelo y medicación
- 5 Conclusiones y precauciones esenciales
- 6 Preguntas frecuentes
- 6.1 ¿Solo el pomelo puede causar estas interacciones o hay otros cítricos que también afectan a los medicamentos?
- 6.2 ¿Afecta igual tomar el pomelo entero que en zumo?
- 6.3 ¿Existe alguna forma de identificar fácilmente si un medicamento puede verse afectado por el pomelo sin leer el prospecto completo?
¿Por qué el pomelo interactúa con los medicamentos?
El pomelo es uno de los alimentos que más interfiere en el funcionamiento de los medicamentos. Esta interacción farmacológica se descubrió de forma casual en 1989, durante la realización de un estudio ciego en el que se empleó jugo de pomelo para enmascarar el sabor del alcohol, cuyo efecto sobre el felodipino estaba siendo analizado. Entonces se observó que las concentraciones que alcanzaba el medicamento en sangre eran bastante superiores a las obtenidas cuando se administraba con agua.
La clave la tenemos en una de las sustancias que lo componen, las furanocuraminas, que inhiben elementos clave -como el citocromo P450 3A4 o enzima CYP3A4-, responsable de metabolizar en el hígado y de la absorción intestinal de casi el 50% de los fármacos que existen.
Al no ser metabolizados, los principios activos del medicamento pasan al torrente sanguíneo intactos, con lo que estamos multiplicando la dosis necesaria. Es decir, como la biodegradación de los medicamentos se reduce, aumenta en nuestro organismo su dosis activa o biodisponibilidad.
De esta forma, podemos encontrarnos con un efecto terapéutico menor o neutro -en el caso de que la absorción intestinal no sea la adecuada- o con efectos adversos o tóxicos, de haber en nuestro cuerpo una biodisponibilidad del fármaco mayor de la conveniente. Además, los estudios han demostrado que la interacción persiste durante más de 72 horas, porque el cuerpo necesita regenerar los mecanismos de protección del intestino delgado sintetizando nuevas enzimas.
Y, si hablamos de medicación crónica, el riesgo se multiplica. Entre los medicamentos que pueden verse afectados por el pomelo se encuentran ciertos tipos de estatinas (utilizadas para reducir el colesterol), como la simvastatina y la atorvastatina. En este sentido, hemos de tener en cuenta que hay numerosas investigaciones que señalan que beber un vaso de jugo de pomelo diario puede llegar a triplicarlas y, por tanto, tendremos un mayor riesgo de desarrollar problemas como la rabdomiólisis -la descomposición del tejido muscular-.
Medicamentos afectados por el consumo de pomelo
Pese a que el pomelo -ya sea en jugo o entero- es una fruta con muchos beneficios, su interacción con numerosos medicamentos la hace desaconsejable en caso de que tomemos ciertos tratamientos. Bastantes de hecho, ya que se estima que hay más de 85 medicamentos para los que se han registrado interacciones potenciales con el pomelo.
Algunos de los fármacos cuyo efecto puede verse alterado por este cítrico son:
- Ciertas benzodiacepinas, a menudo usadas como ansiolíticos, sedantes o relajantes musculares; es el caso del diazepam (Valium), el alprazolam (Xanax) o el clonazepam.
- Antidepresivos, como sertralina.
- Antipsicóticos, como la quetiapina.
- Antihipertensivos o bloqueadores de los canales del calcio, como el nifedipino, el verapamilo, el diltiazem, el felodipino o el amlodipino.
- Fármacos para la disfunción eréctil, como el sildenafilo (Viagra) o el tadalafilo (Cialis).
- Estatinas para el control del colesterol en sangre, como atorvastatina o lovastatina.
- Anestésicos como la ketamina.
- Antihistamínicos como la difenhidramina.
- Antitusivos como el dextrometorfano.
- Antibióticos como como claritromicina y eritromicina.
- Opiáceos como la codeína o la metadona.
Riesgos potenciales de esta interacción
El grado de consenso científico en torno a las interacciones del pomelo con ciertos fármacos es tan alto que en muchos casos figura en el prospecto de los medicamentos entre las contraindicaciones relevantes. Y es que, en algunos casos, puede hacer que el tratamiento se vuelva tóxico.
Entre los riesgos potenciales del consumo de pomelo junto a determinados fármacos están:
- Aumento de las transaminasas (con riesgo hepático), destrucción muscular y cansancio, en combinación con estatinas.
- Mayor riesgo de hipotensión, íleo paralítico, taquicardia, cefalea, astenia o estreñimiento, combinado con los bloqueadores de los canales de calcio (usados para tratar la hipertensión o las arritmias).
- Mayor efecto sedante, mareos y riesgo de desorientación y depresión respiratoria, consumido con benzodiazepinas (ansiolíticos y relajantes)
- Aumento de la arritmia, unido a los antihistamínicos.
- Riesgo de toxicidad y arritmias consumido junto a ciertos antibióticos.
- Aumento significativo de los efectos secundarios de fármacos como el dextrometorfano (antitusivo), la metadona (opiáceo), el sildenafilo (Viagra), la quetiapina (antipsicóticos).
Hemos de tener en cuenta que la interacción del pomelo con los medicamentos puede ocurrir tanto si se toman juntos como por separado, incluso con muchas horas previas.
Qué hacer si ya se ha mezclado pomelo y medicación
Si ya se ha tomado pomelo o su zumo junto con un medicamento potencialmente incompatible, lo más prudente es estar atento a cualquier síntoma inusual en las horas y días siguientes, como mareos intensos, somnolencia exagerada, palpitaciones, dolor muscular importante, orina muy oscura o dificultad para respirar. Ante cualquier signo de alarma, es esencial contactar de inmediato con un profesional sanitario y comentar tanto el medicamento como la cantidad aproximada de pomelo consumida. No conviene suspender por cuenta propia un tratamiento crónico sin el consejo del médico, pero sí se puede evitar seguir tomando pomelo hasta recibir indicaciones personalizadas.
En el caso de tratamientos prolongados con fármacos de riesgo (estatinas, antihipertensivos, benzodiacepinas, ciertos antibióticos, etc.), es recomendable informar siempre al médico o farmacéutico de que se consume pomelo de forma habitual, para que valoren ajustar dosis o cambiar a un medicamento que no presente esta interacción. Como norma general, si se inicia un fármaco nuevo y en el prospecto aparece cualquier advertencia relacionada con el pomelo o los cítricos, lo más seguro es retirar completamente el pomelo de la dieta mientras dure el tratamiento, salvo que el profesional indique lo contrario. Esta sencilla medida preventiva reduce al mínimo el riesgo de reacciones adversas sin necesidad de renunciar al efecto terapéutico del medicamento.
Conclusiones y precauciones esenciales
Teniendo en cuenta los riesgos que puede conllevar combinar pomelo con algunos tratamientos farmacológicos, insistimos en que siempre se debe consultar el prospecto de cada medicamento, para identificar posibles problemas y actuar para prevenirlos.
No siempre es necesario eliminar por completo este fruto de la dieta. La clave se encuentra en la moderación y en el hecho de seguir las recomendaciones de nuestro médico o farmacéutico. En la mayoría de los casos, suele ser suficiente con evitar consumir pomelo o su zumo justo antes, durante o después de tomar medicamentos que presenten interacciones farmacológicas.
Separando el consumo en diferentes momentos del día, es posible minimizar los riesgos. Aunque siempre es preferible interrumpir el consumo de pomelo durante 72 horas antes del uso de un fármaco que puede interactuar con él o que nuestro facultativo de referencia valore la posibilidad de optar por medicamentos alternativos.
Por lo tanto, consultar con un profesional de la salud y seguir sus indicaciones es la mejor manera de asegurarnos de que el pomelo -si es que nos gusta disfrutarlo- forme parte de nuestra dieta sin que ello afecte al tratamiento médico que estemos tomando ni, por supuesto, perjudique nuestra salud.
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Preguntas frecuentes
¿Solo el pomelo puede causar estas interacciones o hay otros cítricos que también afectan a los medicamentos?
Aunque el pomelo es el cítrico que presenta una mayor concentración de furanocumarinas y el más estudiado en este contexto, no es el único que puede plantear problemas. La naranja amarga (la usada habitualmente en mermeladas), la lima y el tangelo también contienen estos compuestos en cantidades variables y pueden interferir en el metabolismo de ciertos fármacos. Sin embargo, las naranjas dulces comunes, como las variedades Navel o Valencia, no contienen niveles significativos de furanocumarinas, por lo que generalmente no representan el mismo riesgo.
¿Afecta igual tomar el pomelo entero que en zumo?
No existe una diferencia clínica relevante entre consumir el pomelo en fruta o en forma de zumo: ambas presentaciones contienen furanocumarinas y pueden desencadenar la misma interacción. De hecho, algunos estudios señalan que incluso un vaso pequeño de zumo, de aproximadamente 200 mililitros, puede ser suficiente para provocar una interacción significativa con ciertos medicamentos. La concentración exacta de furanocumarinas puede variar según la variedad del pomelo y el modo de extracción del zumo, pero en ningún caso conviene asumir que una forma es segura frente a la otra.
¿Existe alguna forma de identificar fácilmente si un medicamento puede verse afectado por el pomelo sin leer el prospecto completo?
Una pista útil es comprobar si el medicamento tiene contraindicaciones con otros inhibidores conocidos del CYP3A4, como el itraconazol, el ketoconazol o la eritromicina. Si un fármaco advierte contra el uso de estos compuestos, es muy probable que el pomelo también esté contraindicado, ya que actúan sobre el mismo mecanismo enzimático. En cualquier caso, la consulta directa con el farmacéutico es la vía más rápida y fiable para resolver esta duda sin necesidad de interpretar tecnicismos.
