Las hemorroides son un problema relativamente común. De hecho, se estima que la mitad de la población padece hemorroides en algún momento de su vida. Pero de lo que no hay duda es que son mucho más molestas y dolorosas durante los meses de verano.
El aumento de las temperaturas y la sudoración en la zona perianal puede aumentar la irritación, el picor y la inflamación en el paciente. Además, la deshidratación, los cambios en la dieta y el sedentarismo que suele acompañar a las vacaciones pueden provocar más molestias y dolor del habitual. Por eso es fundamental prevenir esas recaídas -especialmente recurrentes en verano- y aliviar sus molestos síntomas cuanto antes.
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¿Qué son las hemorroides?
Como explican desde la Fundación Española del Aparato Digestivo, las hemorroides son unos vasos sanguíneos que dan vascularización a la zona compuesta por el ano y el recto. Es decir, las también conocidas como almorranas están presentes en la anatomía de una persona sana, ya que, por un lado irrigan esa parte de nuestro cuerpo y, por otra, tienen un importante papel en los mecanismos de defecación y continencia anorrectal.
Cuando hay una alteración en el funcionamiento normal de las hemorroides es en realidad cuando estamos hablando de la enfermedad hemorroidal.
Tipos y grados
Aunque existen diversas clasificaciones, la más extendida es la que distingue entre hemorroides internas y externas y, a su vez, contempla cuatro grados según su severidad y sintomatología.
- Las hemorroides internas son las que se encuentran en la zona de transición o frontera que separa la piel del ano de la mucosa del recto. Y en este tipo encontramos cuatro grados.
- Grado I: cuando sangran con la defecación.
- Grado II: cuando se prolapsan, es decir, se “salen” con la defecación y vuelven a su posición inicial posteriormente.
- Grado III: se prolapsan a través del conducto anal en cualquier momento, independientemente de su hay defecación.
- Grado IV: se mantienen prolapsadas en todo momento y no se pueden reducir.
- Las hemorroides externas se forman debajo de la piel alrededor del ano y pueden causar dolor, picazón e inflamación, especialmente si se forman coágulos. Por eso, suele ser el más molesto y requiere más atención.
Causas más comunes
Las causas de la aparición de la enfermedad hemorroidal son múltiples, aunque en general incluyen todo aquello que, de una u otra forma, facilite la dilatación de estos vasos sanguíneos de la zona. Por eso las causas más comunes son:
- El estreñimiento crónico. El esfuerzo defecatorio que deben realizar las personas que padecen este problema facilita que los plexos hemorroidales se dilaten.
- Una postura corporal inadecuada. Y es que permanecer de pie largos periodos de tiempo dificulta el retorno venoso y favorece el problema circulatorio en la zona. Del mismo modo, ser excesivamente sedentario dificulta el retorno venoso y además aumenta la temperatura local lo que ayuda a una vasodilatación de estos plexos.
- El embarazo es otro periodo especialmente propicio para la aparición de hemorroides, debido a la compresión que produce el útero sobre estos plexos en las últimas semanas de gestación y el esfuerzo durante el parto.
- Obesidad y sobrepeso. El aumento de la masa corporal se traduce también en un cambio en la dinámica vascular y favorece el aumento de presión en los territorios hemorroidales.
- Seguir una dieta baja en fibra.
- Levantar regularmente objetos pesados…
Además, entre los factores de riesgo para desarrollar la enfermedad hemorroidal está la edad. Esto se debe a que los tejidos que sostienen las venas del recto y el ano pueden debilitarse y estirarse a medida que pasan los años.
Síntomas más frecuentes
Los síntomas suelen ser desde vagos a darse varios de ellos a la vez. Y, además, suelen estar relacionados con el tipo de hemorroide.
Por ejemplo, las hemorroides internas rara vez causan molestias. Pero el esfuerzo o la irritación al defecar pueden producir:
- Sangrado indoloro durante la defecación. Es posible que observes pequeñas cantidades de sangre de color rojo brillante en el papel higiénico o en el inodoro.
- Que padezcas una hemorroide prolapsada, lo cual puede causar dolor, picor e irritación.
Con las hemorroides externas, sin embargo, suele haber un dolor continuo. Es decir, no sólo en el momento de la defecación. Suele deberse a la trombosis de la hemorroide o, lo que es lo mismo, a la presencia de un coágulo dentro de la vena hemorroidal. Los síntomas más frecuentes son:
- Picor o irritación en la región anal.
- Dolor continuo y acentuado en el momento de la deposición.
- Inflamación alrededor del ano.
- Sangrado.
Estos síntomas suelen aparecer cuando hay una crisis hemorroidal aguda, que tiene una duración máxima de 2-3 días para luego ir mejorando poco a poco.
Cuidados en casa para aliviar rápido
En una crisis hemorroidal aguda, además de la medicación tópica u oral, hay medidas sencillas que suelen dar alivio rápido si se hacen de forma constante. Una de las más útiles son los baños de asiento con agua templada: basta con sentarse de modo que la zona perianal quede cubierta durante 10–15 minutos, y puede repetirse varias veces al día si hay molestias; al terminar, conviene secar con toques suaves (sin frotar) para no irritar más la piel.
También ayuda mucho cuidar la piel “como si estuviera inflamada”: ropa interior transpirable, evitar el calor y la humedad prolongados, e higiene con agua tibia y productos suaves (sin perfumes). Si se usan pomadas con corticoide, es importante no alargar su uso más de lo indicado, porque su utilización continuada puede irritar y favorecer atrofia de la zona; en general se recomienda limitarlo a periodos cortos (por ejemplo, 7–10 días) y seguir siempre el prospecto. Si aparece dolor anal muy intenso, sangrado abundante, fiebre, malestar general o un bulto que no se reduce, no hay que “aguantar”: son señales para valoración médica urgente.
Tratamientos que podemos encontrar en la farmacia
En nuestra farmacia, puedes encontrar diversos productos para el tratamiento de las hemorroides, como pomadas, cremas y medicamentos orales.
- Las pomadas y cremas antihemorroidales, como Anso, Hemoal, Proctolog o Titanorein, suelen contener ingredientes como lidocaína, para aliviar el dolor y el picor, y corticoides, para reducir la inflamación.
- También se pueden encontrar opciones con ingredientes naturales como hamamelis o castaño de indias, que ayudan a mejorar la circulación.
- Además, existen medicamentos orales como Daflon, Neofitoroid o Venoruton, que pueden ayudar a fortalecer las venas y mejorar el flujo sanguíneo.
Si necesitas recomendaciones personalizadas, no dudes en consultarnos en la farmacia, siempre en contacto con tu profesional sanitario. Y, por supuesto, sigue siempre las indicaciones del producto y las recomendaciones de higiene para el cuidado de la zona.
Por otro lado, si el problema no mejora o empeora, nuestro médico especialista puede aconsejar otros tratamientos más específicos o incluso la cirugía, con intervenciones como la hemorroidectomía, que es la extirpación quirúrgica de las hemorroides. Es eficaz pero dolorosa, y la recuperación lleva tiempo. Otro procedimiento es la hemorroidectomía con grapas, una técnica más avanzada y menos dolorosa.
Cambios en el estilo de vida
Como ocurre con muchos problemas de salud, los hábitos de vida son primordiales para prevenir la aparición de la enfermedad hemorroidal. El objetivo es mantener las heces blandas para prevenir las hemorroides y reducir los síntomas. Y para ello es aconsejable:
- Comer alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras y granos o cereales integrales. Esto ablanda las heces y aumenta su volumen, lo que nos ayudará a evitar los esfuerzos que pueden causar hemorroides.
- Beber de seis a ocho vasos de agua y otros líquidos al día para ayudar a que las heces sean blandas.
- Tomar suplementos de fibra. Y es que muchas veces no ingerimos suficiente fibra, por lo que tomar suplementos de fibra como el psilio (Metamucil, Konsyl y otros) o la metilcelulosa (Citrucel) puede ayudar a evitar el problema o mitigarlo.
- No hacer esfuerzos al intentar evacuar las heces, ya que crea una mayor presión en las venas de la parte inferior del recto.
- Hacer ejercicio. Mantenerse activo es importantísimo para prevenir el estreñimiento y reducir la presión sobre las venas. El ejercicio también puede ayudarnos a perder el exceso de peso que podría estar causando las hemorroides.
- Evitar estar sentado demasiado tiempo.
- Realizar baños de asiento con agua templada durante 10-15 minutos, para aliviarlas.
- Cuidar la higiene íntima y anal.
Tienes interesantes consejos y datos sobre las hemorroides en esta completa Guía de actuación farmaceútica en hemorroides de la Sociedad Española de Farmacia.
Cuándo acudir al médico
Si sangramos al defecar o tenemos hemorroides que no mejoran después de una semana de cuidados en casa, es conveniente que consultemos con nuestro médico para decidir el tratamiento más adecuado. Es importante que no asumamos que el sangrado rectal se debe exclusivamente a las hemorroides, especialmente si notamos cambios en nuestros hábitos intestinales o nuestras heces cambian de aspecto, ya que el sangrado rectal puede deberse también a otras enfermedades.
En cualquier caso, si estás padeciendo las molestias provocadas por las hemorroides no lo dudes: busca soluciones cuanto antes.
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Preguntas frecuentes
¿Es seguro utilizar papel higiénico convencional durante un brote de hemorroides?
No es lo más recomendable, ya que el papel seco puede resultar demasiado abrasivo e irritar aún más la mucosa inflamada. En su lugar, es preferible utilizar toallitas húmedas específicas para higiene anal que contengan extractos calmantes como el aloe vera o realizar una limpieza directa con agua templada y un jabón de pH neutro para evitar el roce mecánico.
¿Por qué se dice que el consumo de alimentos picantes o el alcohol empeoran las crisis hemorroidales?
Aunque no son la causa directa de las hemorroides, el picante contiene sustancias que no se digieren totalmente y pueden irritar la mucosa rectal al ser evacuadas, aumentando la sensación de escozor. Por su parte, el alcohol es un vasodilatador que favorece la inflamación de las venas del plexo hemorroidal y además contribuye a la deshidratación, lo que endurece las heces y dificulta la deposición.
