Intensificar el cuidado del cabello durante el invierno se vuelve esencial, ya que las bajas temperaturas, el viento, la calefacción… afectan directamente a su salud y fortaleza. Durante los meses invernales, el cabello pierde hidratación, se quiebra con mayor facilidad y atraviesa periodos de caída más intensos. Y es que la falta de humedad propia de la estación fría debilita la fibra capilar y altera el equilibrio del cuero cabelludo.
Contenidos
- 1 Cómo influye el frío en la caída del cabello
- 2 Señales de deshidratación capilar que no debes ignorar
- 3 Rutina básica de hidratación capilar en invierno
- 4 Tipos de mascarillas y acondicionadores recomendados
- 5 Errores frecuentes que resecan el pelo en invierno
- 6 Cómo lavar el cabello en invierno sin dañarlo
- 7 Alimentación y suplementos para un cabello más fuerte
Cómo influye el frío en la caída del cabello
La bajada de las temperaturas afecta a nuestro cabello básicamente por dos cuestiones. Por un lado, el frío puede producir vasoconstricción en los vasos del cuero cabelludo, reduciendo el flujo sanguíneo que nutre los folículos pilosos y provocando que lleguen menos nutrientes al cabello, que se vuelve más débil y propenso a la caída. Además, el frío altera la humedad del cabello y afecta a la cutícula, haciendo que este se vuelva más seco y encrespado.
Por otro lado, como consecuencia del frío hay una mayor exposición continuada a ambientes calefactados y más uso de secadores y planchas, lo que puede alterar la barrera cutánea del cuero cabelludo, aumentando la sequedad o incluso provocando seborrea, una producción excesiva de grasa como reacción a ese falta de humedad.
Señales de deshidratación capilar que no debes ignorar
La mejor manera de prevenir daños mayores durante estos meses es saber identificar los síntomas del pelo deshidratado, que son 5 principalmente:
- Opaco y falto de brillo natural. Nuestro cabello parece apagado y sin vida.
- Áspero al tacto y difícil de peinar, como consecuencia de la falta de humedad.
- Con puntas abiertas. La cutícula del cabello se ve seriamente afectada por el frío y la falta de hidratación.
- Frágil y propenso a romperse cuando lo peinamos.
- Sin elasticidad. Lo notamos cuando se rompe más de la cuenta cuando lo cepillamos y le cuesta volver a su posición natural.
Si percibimos alguno de estos signos, es más que necesario que le demos un cuidado extra a nuestro cabello.
Rutina básica de hidratación capilar en invierno
Teniendo en cuenta que el principal problema de nuestro pelo en invierno es la deshidratación, es fundamental contar con productos suaves y eficientes que nos ayuden a cuidar el brillo, la suavidad, la fuerza y la humectación que le son propios.
Si hablamos de pasos sencillos, nuestra rutina de cuidado debería incluir lavados suaves con champús sin sulfatos, el uso del acondicionador en cada lavado (como ya sabemos, aplicado de medio cabello a puntas) y la aplicación de mascarillas nutritivas 1 o 2 veces por semana con ingredientes como aceites o aloe vera. En los tres casos (champú, acondicionador y mascarilla) debemos elegir siempre productos lo más naturales posibles y que cuenten con ingredientes hidratantes, reestructurantes y humectantes.
También debemos plantearnos el uso de sérums en puntas para sellar la hidratación, además de evitar salir con el pelo mojado y usar agua templada para el lavado. Además, no debemos olvidarnos del protector térmico para reducir los efectos del calor sobre la cutícula, en caso de que utilicemos secadores o planchas -que, cómo no, debemos evitar siempre que podamos-. Por último, hemos de usar un protector solar capilar si vamos a exponer nuestro cabello en lugares con nieve.
Tipos de mascarillas y acondicionadores recomendados
Cuando el frío arrecia, nuestro cabello necesita mascarillas y acondicionadores hidratantes y nutritivos. Ingredientes como el argán, el coco o el karité han demostrado su efectividad para combatir la sequedad del frío y adoptar el nivel de humectación que la fibra capilar necesita para estar saludable y suave. Lo ideal es utilizar mascarillas intensivas semanales para reparar y nutrir y acondicionadores de uso frecuente para proteger y suavizar.
Entre las mascarillas contamos con muchas opciones. Y de todas ellas encontrarás en nuestra farmacia:
- Las mascarillas hidratantes son esenciales para reponer la humedad perdida. Por eso es interesante buscar fórmulas con ingredientes como ácido hialurónico, aloe vera, aceite de coco o karité. Nuestro equipo de profesionales te orientará sobre las marcas y soluciones disponibles según tu tipo de cabello.
- Las mascarillas nutritivas son más apropiadas, sin embargo, si notamos que nuestro cabello está débil o dañado. La mayoría de ellas contienen aceites (argán, oliva) y mantecas que aportan lípidos y vitaminas para restaurar la suavidad y el brillo.
- Las mascarillas reparadoras son aconsejables para cabellos muy secos, dañados o con puntas abiertas. Por eso suelen incluir proteínas, como colágeno o queratina, para reconstruir la fibra capilar. De hecho, los productos capilares que contienen queratina natural le vienen especialmente bien a nuestro cabello en invierno, ya que esta proteína representa el 90% de la estructura capilar y entre sus funciones están las de proporcionar al pelo brillo, flexibilidad y soltura. Por eso su aplicación en invierno resulta bastante saludable.
- Las mascarillas ‘scalp care’ son otra opción bastante práctica si sufrimos picazón o irritación en el cuero cabelludo a consecuencia de episodios de seborrea o descamación. Consúltanos qué productos puedes encontrar en nuestra sección de cosméticos capilares.
En cuanto a los acondicionadores, otro producto indispensable en la rutina capilar, lo importante es que sellen la cutícula después del champú, controlando el encrespamiento. Los que contienen aceite de argán, coco, karité, aloe vera, miel, ácido hialurónico o ceramidas dan magníficos resultados, independientemente de si son con o sin aclarado.
Errores frecuentes que resecan el pelo en invierno
Aunque es cierto que el clima invernal no favorece la salud de nuestro cabello, es habitual que cometamos ciertos errores en nuestras rutinas diarias que empeoran la situación. ¿A qué errores nos referimos?
- Lavarnos el pelo con agua demasiado caliente. Aunque apetezca mucho, esto deshidrata la fibra capilar y abre la cutícula, provocando pérdida de hidratación y una inevitable descamación.
- Salir a la calle con el pelo mojado. El frío y la humedad debilitan el tallo capilar, haciéndolo más frágil y propenso a romperse.
- El uso excesivo de calor. El secador a alta temperatura y las planchas eliminan la humedad natural, dejando el pelo seco y quebradizo. De usarlos, procura aplicar un protector térmico del cabello.
- Secar el cabello bruscamente con la toalla. Frotar en lugar de presionar suavemente daña la cutícula y provoca un mayor encrespamiento y más rotura.
- Usar productos demasiado agresivos. Lo fundamental en estas fechas es la hidratación.
- Abusar de los cambios bruscos de temperatura. Como ya hemos dicho antes, pasar de ambientes muy fríos a interiores con mucha calefacción deshidrata el cabello. Y mucho. Así, que mejor evitar estas situaciones.
Cómo lavar el cabello en invierno sin dañarlo
Lavar el cabello en invierno requiere ajustar la temperatura y los productos para compensar la sequedad ambiental y el uso de calefacción. La salud del cuero cabelludo está en juego. Y por eso es importante que tengamos en cuenta:
- La temperatura del agua. Usa siempre agua tibia y, cómo no, evita el agua muy caliente, ya que elimina los aceites naturales, reseca el cuero cabelludo y vuelve el pelo quebradizo. La temperatura ideal recomendada por los dermatólogos es de aproximadamente 20°C. Además, terminar el lavado con agua a temperatura ambiente o fría ayuda a sellar la cutícula, reduce el encrespamiento y aporta brillo.
- La frecuencia de lavado. En invierno es recomendable espaciar más los lavados conforme a las necesidades de tu cabello (unas 3 a 4 veces por semana) para permitir que los aceites naturales protejan la fibra capilar.
- El secado suave. Después del lavado, lo ideal es secar bien el cabello con una toalla, presionando y sin frotar, y posteriormente usar un secador a una distancia de 20 centímetros del cuero cabelludo para minimizar los efectos del calor extremo en la zona capilar.
Alimentación y suplementos para un cabello más fuerte
Ya sabéis que siempre decimos que ‘somos lo que comemos’. Y la nutrición también se percibe, y mucho, en la salud del cabello. Por ello, en invierno también es necesario cuidar con qué nos alimentamos, porque influirá en todo nuestro organismo, incluido el cuero cabelludo y el pelo. Debemos incluir antioxidantes, como las vitaminas C, E y F, zinc, hierro, vitaminas B5 y B6 y los ácidos grasos Omega 3, y tomar alimentos como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, los frutos secos, las legumbres, las verduras de hoja verde, los cereales integrales, los huevos, los lácteos semidesnatados, los cítricos y los pescados azules.
En cuanto a los suplementos, funcionan muy bien los que incluyen biotina, vitamina D, zinc, hierro y Omega 3, que ayudan a fortalecer la fibra capilar y prevenir la caída. La biotina, por ejemplo, es esencial para la producción de queratina, la proteína que compone el cabello, haciéndolo más fuerte y resistente. La falta de vitamina D, por su parte, es más común en invierno debido a la menor exposición solar, lo que se asocia frecuentemente con la caída del cabello. En cuanto al Zinc, ayuda a regular la producción de sebo, mientras que los ácidos grasos Omega-3 nutren el cabello desde dentro y pueden ser especialmente beneficiosos para combatir la sequedad del invierno.
Aunque pueda parecer un reto, con los cuidados adecuados es posible mitigar los efectos del invierno en nuestro cabello. Y nuestro equipo estará encantado de asesorarte sobre los productos más adecuados para tu tipo de pelo, ya sean cosméticos capilares o suplementos alimenticios.
