La caída del cabello, o alopecia, es uno de los aspectos estéticos que más preocupan a las mujeres. Aunque es bastante frecuente -se estima que afecta al 40% de las mujeres-, la alopecia femenina es una realidad para la que, afortunadamente, cada vez hay más soluciones y tratamiento. Lo importante es conocer su origen. Es decir, si se debe a factores genéticos, alteraciones de las hormonas, estrés, deficiencias nutricionales, ciertos tratamientos médicos… Porque así será más fácil encontrar el tratamiento adecuado.
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¿Es reversible la alopecia femenina?
Empecemos por saber por qué se produce la alopecia. La causante es la molécula dihidrotestosterona (DHT), que al unirse al cuero cabelludo genera un empequeñecimiento del folículo capilar, reduce su proceso de crecimiento y, además, lo vuelve más fino, y por tanto, más vulnerable. De ahí la caída en exceso.
En realidad, la reversibilidad de la alopecia femenina depende de la causa subyacente y del tipo de alopecia. Algunos tipos, como la alopecia difusa y la alopecia areata, suelen ser temporales y reversibles, así que es habitual la recuperación del cabello con tratamiento o incluso de forma espontánea. Sin embargo, otras formas, como la alopecia cicatricial y la alopecia androgénica, pueden ser permanentes o irreversibles en la zona afectada, aunque, afortunadamente, cada vez existen más y mejores tratamientos para frenar su progresión o restaurar el cabello.
Causas comunes de la caída del cabello en mujeres
La alopecia en las mujeres se manifiesta principalmente con la pérdida de densidad capilar en zonas como la parte frontal y superior de la cabeza. Y, de hecho, es más compleja que en los hombres tanto por variedad de causas que la provocan como por el impacto que ello tiene en la autoestima de cada mujer.
Entre las causas más comunes están:
- El estrés, que puede ser fisiológico, como someterse a una anestesia general, o emocional, por la pérdida de un ser querido, por el exceso de trabajo…
- Los cambios hormonales puntuales o los desajustes propios de la menopausia o el embarazo son una de las principales causas de alopecia. También trastornos como el hipotiroidismo y el hipertiroidismo son causas comunes de pérdida de cabello.
- La alteración en la producción de hormonas tiroideas interfiere con el ciclo de crecimiento del cabello
- La dieta. Y es que una alimentación desequilibrada, el déficit nutricional o el bajo peso suelen estar detrás del efluvio telógeno, que consiste en una caída del cabello más rápida que su crecimiento. Está provocado por la falta de vitamina D, folato, hierro o vitamina B12.
- Mala higiene, peinados apretados o tratamientos de peluquería agresivos. Cuidar el cabello también influye, y mucho. Los peinados apretados como colas de caballo, trenzas y moños pueden dañar los folículos pilosos con el tiempo, provocando rotura o alopecia por tracción. Por otro lado, el uso excesivo de secadores o planchas, tratamientos químicos y productos agresivos con sulfatos o alcohol puede debilitar el pelo.
- La caída del cabello por quimioterapia o radioterapia.
Suplementos y dieta
Para tratar la alopecia femenina, la nutrición es la primera respuesta. Necesitamos una dieta rica en los nutrientes que necesita el cabello saludable. Basta con seguir una dieta equilibrada en la que no falten alimentos esenciales para nuestro cabello. como las grasas saludables (aguacate o AOVE), frutos secos (ricos en zinc, selenio y vitaminas del grupo B, que ayuda al crecimiento capilar), vegetales verdes (que aportan hierro, vitaminas A y C) y zanahorias (que fortalecen el tallo piloso), semillas (con omega 3, hierro y potasio, esenciales para el cabello), cítricos (porque la vitamina C es fundamental para absorber el hierro) y cereales integrales (con minerales y hierro, indispensables para el cabello).
No obstante, es fundamental consultar a un médico para un diagnóstico y tratamiento adecuados, ya que el único fármaco aprobado para la calvicie de patrón femenino es el minoxidil. Y, si efectivamente tienes una deficiencia de vitaminas, un suplemento puede mejorar la salud del cabello y prevenir o reducir la caída. Podemos considerar suplementos de hierro, biotina o vitamina D.
-Los suplementos de hierro pueden ser especialmente útiles en las mujeres, que, debido a sus ciclos menstruales, son más propensas a esta deficiencia. Los efluvios telógenos pueden ser de origen carencial y precisamente la deficiencia más habitual es la de hierro.
Por eso, restaurar los niveles adecuados de hierro mediante la dieta o suplementos, previa consulta médica, es esencial para revertir la pérdida capilar.
-La biotina, también recibe el nombre de vitamina B8 o vitamina H, es una de las protagonistas de los suplementos para prevenir la alopecia femenina. Su déficit provoca una disminución del crecimiento del cabello. Según la AEDV (Asociación Española de Dermatología y Venerología), esta vitamina del grupo B puede tener eficacia en ciertos tipos de alopecia, siempre ingerida, no a nivel tópico.
-La vitamina D es otra gran aliada de la salud capilar. Su función primordial es facilitar la absorción del calcio en el intestino y contribuir con ello al fortalecimiento de los huesos, pero, según numerosos estudios, sus beneficios se amplían a otras muchas áreas -entre ellas, el cabello- ya que su mecanismo de reparación detecta aquellas células que empiezan a fallar o a presentar defectos.
Remedios naturales
Para mejorar la salud capilar de forma natural, también podemos optar por remedios caseros. Puede resultar útil aplicar aceites como el de coco o romero, o jugos naturales de cebolla o remolacha, para nutrir el cuero cabelludo y estimular el crecimiento; utilizar el aloe vera para fortalecerlo; etc. Además, es aconsejable realizar diariamente masajes capilares, puesto que estimulan la circulación sanguínea en el cuero cabelludo y fortalecen los folículos.
Entre los remedios caseros más conocidos están:
- El aceite de coco, que penetra en el folículo piloso, lo nutre y fortalece.
- El aceite de romero, conocido por estimular la circulación en el cuero cabelludo.
- El aloe vera, que hidrata el cuero cabelludo y aporta nutrientes esenciales.
- El jugo de cebolla o el de remolacha, también relacionados con el fortalecimiento del cabello.
- El té verde, rico en antioxidantes que estimulan el crecimiento capilar.
- Semillas de fenogreco, que ayudan a reparar folículos dañados.
Si optas por tratamientos de este tipo, recuerda que también podemos asesorarte en la farmacia.
Estilo de vida y manejo del estrés
Mantener un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada y la gestión del estrés son fundamentales, como ya sabemos. Por eso, para cuidar nuestro pelo el primer paso es seguir un estilo de vida saludable:
-Controlando el estrés. Las técnicas de relajación como la meditación, yoga o respiración profunda reducen los niveles de estrés.
-Realizando ejercicio moderado, puesto que la actividad física regular puede ayudar a equilibrar las hormonas y mejorar la salud general.
-Descansando adecuadamente, para permitir que el cabello se regenere.
Otras rutinas muy recomendables son:
-Evitar productos químicos agresivos y el uso excesivo de herramientas de calor como secadores o planchas.
-Lavar y aclarar el pelo con agua fría, ya que el calor es perjudicial para el cuero cabelludo, y produce una dermatitis progresiva que, muchas veces, se enmascara por el exceso de grasa producida.
-Evitar champús que contengan sulfatos o parabenos, debido a su efecto negativo en el pH del cuero cabelludo y en la fibra capilar.
-Optar por peinados más suaves, como trenzas sueltas o recogidos bajos.
-Seguir rutinas de autocuidado que promuevan la relajación y oxigenación del organismo, y por tanto, del cabello.
Tratamientos médicos
Si la causa es una alopecia androgénica femenina, el tratamiento de primera línea suele ser el minoxidil, porque ayuda a prolongar la fase de crecimiento del folículo y puede mejorar la densidad con el uso constante (los resultados suelen ser progresivos y requieren continuidad). También existe el minoxidil oral a dosis bajas, que se usa en algunos casos seleccionados bajo control médico, con buena eficacia descrita en revisiones y estudios, aunque puede aumentar el riesgo de hipertricosis (vello en otras zonas) y requiere valoración individual.
Cuando hay signos de hiperandrogenismo o una alopecia androgénica con mala respuesta a lo anterior, el dermatólogo puede pautar antiandrógenos como la espironolactona, que bloquea el efecto de los andrógenos sobre el folículo y en muchas mujeres ayuda a frenar la caída y mejorar el grosor del cabello con el tiempo. Y si lo que predomina es un efluvio telógeno (caída difusa tras estrés, posparto, enfermedad o déficit), el enfoque más eficaz suele ser corregir el desencadenante: revisar hierro y ferritina, vitamina D y función tiroidea, y suplementar sólo si hay déficit confirmado, porque una ferritina baja puede perpetuar la caída o hacer que otros tratamientos respondan peor.
Cuándo consultar a un especialista
Lo primero que hemos de saber es si estamos ante una pérdida de cabello definitiva o el efluvio telógeno propio de los meses de otoño y primavera, estaciones que están asociadas a la renovación del ciclo capilar.
Tengamos en cuenta que, durante un ciclo capilar normal, el 90% de las hebras del cabello están en fase de crecimiento y aproximadamente el 10% en fase de caída. Por eso, la cantidad normal de pérdida de pelo es de entre 50 y 100 cabellos al día. Si superamos esa cantidad, probablemente no sea normal y, por tanto, debemos consultar a nuestro médico o al especialista, un dermatólogo o tricólogo. También cuando observemos otros indicios, como pérdida de densidad, un pelo mucho más fino y débil o que el cuero cabelludo empieza a clarear.
El resultado de los tratamientos siempre será mejor cuanto antes tengamos la solución médica o farmacológica más adecuada a nuestro caso. Así que, estemos atentos pero sin alarmarnos ni obsesionarnos, por supuesto.
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Preguntas frecuentes
¿Es cierto que lavarse el pelo todos los días acelera la caída en mujeres con alopecia?
No, lavarse el cabello a diario no provoca que el pelo se caiga más; de hecho, una higiene adecuada es fundamental para eliminar el exceso de sebo y residuos que pueden asfixiar el folículo. Los cabellos que se desprenden durante el lavado son aquellos que ya estaban en fase de caída (telógena) y que habrían caído igualmente al cepillarse o por el roce con la almohada.
¿Existe alguna relación entre el uso de anticonceptivos orales y la pérdida de densidad capilar?
Sí, algunas mujeres experimentan una caída notable al comenzar, cambiar o interrumpir el uso de anticonceptivos hormonales debido a la sensibilidad de los folículos a las variaciones en los niveles de estrógenos y progesterona. En mujeres con predisposición genética, ciertos tipos de anticonceptivos con alto índice androgénico pueden incluso desencadenar o empeorar un cuadro de alopecia androgénica.
