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Clorhexidina: Usos, Beneficios y Precauciones

clorhexidina

Si hay un antiséptico bucal conocido por prácticamente todos nosotros, es sin duda la clorhexidina. Presente en multitud de dentífricos y enjuagues orales, esta solución desinfectante, de notable efecto bactericida y fungicida, sirve para impedir el crecimiento de bacterias, hongos y otros microorganismos perjudiciales en la boca. Y precisamente por eso se usa con frecuencia en el campo de la odontología para el tratamiento de ciertas infecciones, la enfermedad periodontal o la cirugía de implantes dentales. Sin embargo, su uso excesivo y sin prescripción de nuestro dentista puede entrañar ciertos riesgos.

¿Qué es exactamente la clorhexidina?

Es un antiséptico de amplio espectro que se utiliza para combatir bacterias y hongos, especialmente en la salud bucodental. Según la concentración en la que se encuentre, actúa deteniendo el crecimiento de microorganismos o destruyéndolos. Concretamente, el efecto antimicrobiano del gluconato de clorhexidina se debe a la destrucción de la membrana de la célula microbiana, de tal manera que en altas concentraciones tiene efecto bactericida (elimina las bacterias) y en bajas concentraciones, efecto bacteriostático, es decir, inhibe el crecimiento microbiano.

De esta forma, su funcionamiento es muy similar al del resto de desinfectantes que conocemos. Aunque, con la particularidad de que la clorhexidina -incluída en la lista de fármacos sanitarios de relevancia por la OMS- tiene una aplicación bucodental.

Propiedades antisépticas y antibacterianas

Estamos ante un potente antiséptico con demostrada acción antiplaca, antigingivitis y antibacteriana de amplio espectro, puesto que actúa frente a bacterias gram+ y gram-, aerobios y anaerobios e incluso hongos y levaduras. De ahí que sea un solución desinfectante muy utilizada en el campo de la odontología.

Además, este antiséptico bucal tiene la ventaja de que se libera gradualmente de forma activa, asegurando la prevención contra una recolonización bacteriana durante más tiempo.

Usos en odontología

Al presentarse en distintas concentraciones, la clorhexidina digluconato permite cubrir todas las fases del proceso periodontal -tratamiento, mantenimiento y control-, además de la prevención.

Su uso está indicado en casos como:

  • La prevención y tratamiento de la gingivitis, periodontitis, mucositis periimplantaria y periimplantitis.
  • En pacientes con riesgo elevado de caries, caries radicular y policaries.
  • En pre y post cirugías, ya que reduce la posibilidad de complicaciones en el período de cicatrización y minimiza el riesgo de infecciones.
  • Para disminuir la formación de placa y mejorar la salud gingival alrededor de los implantes.
  • Tras exodoncias, en la medida en que reduce el riesgo de alveolitis.
  • Para disminuir la recurrencia y severidad de las úlceras orales.
  • En ortodoncia, para disminuir la placa y mejorar la salud gingival.
  • En personas con prótesis removibles.
  • En el tratamiento de la halitosis oral, etc.

Diferencias con otros antisépticos

Como hemos visto, la clorhexidina es muy utilizada en la profilaxis bucal. Por eso es importante saber qué diferencias hay entre cada tipo de antisépticos utilizados como enjuague oral.

-En cuanto a la clorhexidina, hemos de decir que es el antiséptico más potente y más implementado en las clínicas odontológicas y rutinas cotidianas, debido a que previene y erradica la formación de la placa bacteriana en los tejidos epiteliales que cubren superficialmente el interior de la boca, la lengua y órganos dentales. Además, también es efectiva contra la gingivitis.

-La povidona yodada es también, gracias al yodo, un agente bactericida y fungicida, pero no combate la formación de placa bacteriana tan eficazmente como la clorhexidina. Sí puede ser útil en infecciones o afecciones leves como las aftas, las pequeñas úlceras, el mal aliento o la afonía. Como la clorhexidina, se debe usar preferiblemente bajo supervisión médica-odontológica y está estrictamente contraindicado en personas con problemas de tiroides o que se encuentren en tratamiento con litio, además de no estar recomendado en personas embarazadas y lactantes.

-El triclosán añade a la función antibacteriana y antimicrobiana de la clorhexidina, la acción antiinflamatoria. Además, al no producir manchas en el esmalte, puede ser una buena opción para uso cotidiano, debido a su efectiva actividad frente al control de biofilm, la halitosis y la proliferación de bacterias en los surcos y fosas de las caras oclusales.

-Más específica es la hexetidina, un antiséptico bucal bastante eficaz ante problemas bucofaríngeos y odontológicos. Decimos que es más específico por que suele indicarse tras intervenciones quirúrgicas, ya que acelera la cicatrización de heridas y también ayuda a disminuir la halitosis.

-Al igual que la clorhexidina, el flúor tiene actividad antimicrobiana y, en especial, antibacteriana y anti placa. Esto quiere decir que ayuda a reducir la cantidad de bacterias, tanto positivas como negativas, y previene los procesos de desmineralización. Por eso es eficaz para prevenir caries, gingivitis y periodontitis.

Cómo usarla correctamente

Será el facultativo el que nos indique la manera más adecuada de usarla, teniendo en cuenta, además, que se puede encontrar en distintas concentraciones. Las más habituales son al 0,05 %, que es la dosis considerada para empleo rutinario o de mantenimiento; y al 0,12 % o al 0,20 %, que son cantidades destinadas únicamente para tratamientos específicos durante cortos periodos de tiempo.

No obstante, como acabamos de comentar, será nuestro dentista el que nos oriente sobre cuándo, cómo y en qué cantidad utilizarla. En líneas generales es recomendable:

  • Enjuagarse la boca dos o tres veces al día, cada 8-12 horas, manteniendo el producto entre 30 y 60 segundos en la boca para favorecer su acción.
  • Una vez nos hayamos enjuagado y hayamos escupido el colutorio, no se deben ingerir alimentos ni bebidas durante al menos 30 minutos ni enjuagar la boca con agua.
  • En el caso de los geles con clorhexidina, se debe aplicar sobre las encías con un cepillo suave o un bastoncillo de algodón, siempre después de las comidas, evitando ingerir alimentos o bebidas al menos 30 minutos después.
  • También se puede usar la clorhexidina en spray, un formato especialmente indicado para personas con apertura bucal reducida o discapacidad que no pueden realizar una higiene normal.
  • Aunque la clorhexidina permanece en boca de 8 a 12 horas, es aconsejable su aplicación por la noche antes de dormir para que actúe durante un mayor periodo de tiempo y favorezca la recuperación de las encías.

Efectos secundarios y cómo minimizarlos

Aunque la clorhexidina es generalmente segura y bien tolerada, algunos usuarios pueden experimentar ciertos efectos adversos durante su uso. El más común es la tinción dental, que se manifiesta como manchas amarillentas o marrones en los dientes, la lengua y las restauraciones dentales. Esta pigmentación, aunque antiestética, es superficial y puede eliminarse mediante una limpieza dental profesional.

Otro efecto secundario reportado es la alteración temporal del gusto, especialmente una sensación de sabor metálico o amargo que puede persistir durante el tratamiento. Para minimizar estos efectos, es recomendable espaciar el uso de la clorhexidina del consumo de bebidas con taninos como té, café o vino tinto al menos 30 minutos, ya que estos compuestos reaccionan con el antiséptico potenciando las manchas. Además, realizar revisiones periódicas con el dentista durante el tratamiento permite ajustar la dosis o frecuencia si fuera necesario, garantizando así un equilibrio óptimo entre eficacia terapéutica y confort del paciente.

Contraindicaciones

Además de, como ya hemos visto, es un tipo de producto que debe usarse bajo prescripción médica, hay que tener en cuenta ciertas contraindicaciones.

  • Los enjuagues bucales con clorhexidina o los enjuagues antibacterianos pueden no ser la mejor opción si tienes coronas o fundas hechas de composite o ionómero de vidrio, ya que estos materiales pueden mancharse.
  • Por otro lado, está contraindicado su uso -como el de otros colutorios- en niños menores de 6 años por el riesgo de intoxicación por ingesta.
  • También se desaconseja su uso en personas que hayan tenido reacciones alérgicas a la clorhexidina en otro tipo de uso tópico o al alcohol isopropílico.
  • Tampoco debe utilizarse en caso de tener quemaduras u otras laceraciones en la boca, ya que puede provocar irritación.

Recomendaciones y advertencias

Uno de los principales inconvenientes de la clorhexidina es que, si es utilizada por un periodo prolongado (más de 14 días), puede pigmentar las piezas dentales y la lengua y hasta variar el sentido del gusto, en especial, si después del enjuague ingerimos café, té y vino tinto, o si fumamos.

Por eso, a pesar de ser un excelente antiséptico:

  • Debe usarse siempre con precaución y bajo el consejo de nuestro dentista.
  • Es imprescindible respetar el tiempo y frecuencia de tratamiento indicados.
  • Durante el tratamiento con clorhexidina es recomendable evitar el consumo de té, café o vino tinto y no fumar.

También hemos de tener en cuenta otros posibles efectos durante el tratamiento como:

  • Sensación de sequedad bucal como consecuencia de la disminución en la producción de saliva.
  • Irritación o descamación en los tejidos blandos de la boca, como las encías y la mucosa bucal.

No obstante, hemos de subrayar que los efectos secundarios asociados con la clorhexidina no suelen ser frecuentes y, en la mayoría de los casos, son de naturaleza leve y revierten al interrumpir el tratamiento.

Alternativas a la clorhexidina

Existen productos que ofrecen una alternativa suave y efectiva para el cuidado de nuestra boca, evitando los posibles efectos secundarios asociados con la clorhexidina, como la alteración del sentido del gusto o la decoloración de los dientes. Hay actualmente enjuagues sin clorhexidina formulados con ingredientes naturales y suaves, que ayudan a mantener la salud bucal sin comprometer el equilibrio de nuestra microbiota oral.

En este sentido podemos optar por:

Enjuagues orales estéticos. Son una solución simple para mejorar la frescura de su aliento y eliminar residuos de comida tras el cepillado y el uso de hilo dental.

Enjuagues antisépticos sin clorhexidina. Prácticamente todas las marcas de colutorios y enjuagues, como Parodontax, Lacer, Vitis u Oraldine, ofrecen ya productos sin este antiséptico que, aunque muy efectivo, puede tener las consecuencias no deseadas que hemos comentado.

Enjuagues con flúor. Son muy efectivos para la protección de los dientes contra los ácidos producidos por la placa bacteriana. El flúor refuerza el esmalte dental y ayuda a prevenir y revertir las etapas iniciales de la caries dental, algo esencial tanto para adultos como para niños.

Sea cual sea nuestro caso, mantener una higiene adecuada es la base de la salud bucal. Y ni el uso de la clorhexidina -si así se nos prescribe- ni el de otro colutorio o enjuague oral sustituye el cepillado y el uso del hilo dental o el cepillo interdental, por lo que siempre debemos continuar con nuestra rutina de limpieza de boca y dientes.

💡 Dosificación de medicamentos

Preguntas frecuentes

¿La clorhexidina elimina también las bacterias beneficiosas de la boca o solo las patógenas?

Este es uno de los principales inconvenientes de la clorhexidina frente a otros antisépticos más selectivos: al tratarse de un agente de amplio espectro, actúa tanto sobre bacterias patógenas como sobre las bacterias beneficiosas que forman parte del ecosistema natural de la microbiota oral. Un uso prolongado o sin supervisión puede por tanto alterar ese equilibrio, favoreciendo a largo plazo la proliferación de microorganismos resistentes o la aparición de candidiasis oral. Por eso los dentistas insisten en limitar su uso a los periodos terapéuticos indicados y no incorporarla como enjuague diario indefinido en sustitución de los colutorios de mantenimiento habituales.

¿La clorhexidina tiene alguna interacción con otros productos de higiene bucal como la pasta de dientes?

Sí, y es un aspecto que se pasa por alto con frecuencia. Algunos componentes habituales en los dentífricos, como el laurilsulfato sódico (el agente espumante más común) o los compuestos fluorados en determinadas formulaciones, pueden inactivar parcialmente la clorhexidina al combinarse con ella, reduciendo su eficacia antimicrobiana. Por este motivo, los especialistas recomiendan no usar el colutorio de clorhexidina inmediatamente después del cepillado con pasta de dientes, sino esperar al menos 30 minutos o enjuagarse bien con agua antes de aplicar el antiséptico para garantizar que actúa con toda su potencia.