La tendinitis de hombro es una de las lesiones más comunes. Y también una de las más discapacitantes, en la medida de que dificulta las tareas cotidianas del paciente y empeora con el tiempo si no se le presta la atención que merece. ¿Qué la causa? Desde el uso excesivo del brazo o la repetición frecuente de ciertos movimientos hasta el envejecimiento. Si sufres dolor en el hombro o debilidad en el brazo, estamos seguros de que aquí puedes encontrar algunas respuestas.
Contenidos
- 1 ¿Qué es la tendinitis de hombro y cómo se produce?
- 2 Principales causas y factores de riesgo de la tendinitis
- 3 Síntomas de la tendinitis de hombro
- 4 Diagnóstico y pruebas médicas para confirmar la tendinitis
- 5 Tratamientos médicos y fisioterapia para la recuperación
- 6 Ejercicios y hábitos para una recuperación completa
- 7 Prevención de la tendinitis de hombro: Consejos para evitar recaídas
- 8 Preguntas frecuentes
¿Qué es la tendinitis de hombro y cómo se produce?
Básicamente es la inflamación o la irritación de los tendones del manguito rotador, que son los que unen el músculo al hueso y, por tanto, son responsables de estabilizar la articulación del hombro. Es por eso que causa un fuerte dolor y bastante sensibilidad en la zona de esta articulación, una de las que más utilizamos en cualquier movimiento cotidiano de nuestro cuerpo.
El origen de esta inflamación suele estar en el sobreesfuerzo del músculo de forma repetitiva, sin dar tiempo de descanso, o en un esfuerzo al que el paciente no está acostumbrado. Pero también suele estar muy relacionado con el deterioro físico propio de la edad.
No obstante, conviene distinguir otros dos tipos de dolencias similares en la zona: la bursitis (cuando la bursa de la articulación se inflama y acumula líquido) y el pinzamiento del tendón y la bursa.
Principales causas y factores de riesgo de la tendinitis
Las causas de la tendinitis pueden ser muy diversas, pero las más frecuentes son:
- Una lesión por la práctica deportiva. Los deportistas que utilizan repetidamente los brazos por encima de la cabeza en actividades como nadar, jugar al béisbol y al tenis son especialmente susceptibles. Por eso es importante usar una técnica adecuada al realizar repetidamente movimientos en esta zona.
- Una sobrecarga. Es algo muy frecuente en personas que puntualmente o por su profesión realizan movimientos repetitivos que implican levantar el brazo por encima del hombro y, por tanto, tensionan los tendones. Los carpinteros, los trabajadores de la construcción y los pintores son algunos de los colectivos que pueden tener más riesgo de sufrir este tipo de lesión.
- La pérdida de elasticidad propia de la edad.
- Enfermedades como la diabetes o la artritis reumatoide.
- La degeneración del tendón. De hecho, la mayoría de las lesiones que tienen que ver con la tendinitis de hombro suelen ocurrir por desgaste o envejecimiento.
Como vemos, el dolor en el manguito de los rotadores es una lesión que afecta tanto a deportistas como a personas de mediana edad y a personas mayores. Y, en algunos casos, puede manifestarse sin una causa aparente.
En cuanto a los factores de riesgo en la aparición de la tendinitis del hombro destacamos:
- Los desequilibrios musculares.
- Las prácticas deportivas en las que el brazo va hacia arriba y atrás.
- Un traumatismo directo o una caída.
- Un sobreesfuerzo en determinadas actividades laborales.
- Las malas posturas prolongadas en el tiempo.
- Trasladar o levantar grandes pesos con frecuencia.
- La edad y ciertas enfermedades degenerativas.
Síntomas de la tendinitis de hombro
En sus etapas iniciales, la tendinitis suele provocar inflamación y sensibilidad en la parte frontal del hombro y, como consecuencia, genera dolor y rigidez al elevar el brazo, así como molestias al descender el brazo desde una posición elevada.
A medida que la afección progresa, los síntomas tienden a intensificarse y el dolor inflamatorio inicial deriva en:
- Dolor nocturno (por la presión en el tendón al estar acostado)
- Dolor en la palpación (con el simple roce de algo)
- Dolor agudo hacia el cuello, la zona escapular o incluso por el brazo y el codo
- Pérdida de fuerza y movilidad
- Dificultad para realizar actividades que requieran colocar el brazo detrás de la espalda
Diagnóstico y pruebas médicas para confirmar la tendinitis
Por lo general, el médico puede diagnosticar tendinitis solo con la exploración física. Sin embargo, en la mayoría de los casos es posible que pida radiografías u otras pruebas de diagnóstico por imagen para descartar otras enfermedades o patologías.
La realización de pruebas como la ecografía, la resonancia magnética o la Tomografía Axial Computarizada (TAC), así como el estudio detallado de la historia clínica del paciente suelen dar un diagnóstico preciso.
Tratamientos médicos y fisioterapia para la recuperación
El tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión. Para lesiones leves, el reposo y la fisioterapia pueden ser suficientes para aliviar los síntomas. Además, se pueden usar medicamentos antiinflamatorios y analgésicos para reducir el dolor y la inflamación.
Para lesiones más graves, sin embargo, se pueden necesitar tratamientos más invasivos, como la artroscopia, para reparar o reemplazar los tendones dañados, o la terapia de ondas de choque, para estimular la curación de los tendones. En caso de que sea necesaria la artroscopia, la intervención deberá verse completada con rehabilitación con posterioridad.
No obstante, en la mayoría de los casos -como hemos dicho- el tratamiento no suele ser quirúrgico y se basa en la rehabilitación mediante fisioterapia. El objetivo de los ejercicios e instrumentos utilizados en la rehabilitación será eliminar el dolor del hombro y mejorar la articulación, la estabilidad y la fuerza muscular.
En situaciones en las que el descanso, los medicamentos y la fisioterapia no logran aliviar el dolor, el facultativo puede considerar la aplicación de una inyección de anestesia local y cortisona. La cortisona es un potente antiinflamatorio y su inyección en la bursa debajo del acromion puede proporcionar un alivio significativo del dolor.
Ejercicios y hábitos para una recuperación completa
La recuperación de una tendinitis de hombro no termina cuando desaparece el dolor. Es importante mantener una rutina de movilidad y fortalecimiento progresiva para evitar recaídas. Los ejercicios con bandas elásticas, los movimientos de rotación externa controlada y los estiramientos suaves del manguito de los rotadores ayudan a mejorar la elasticidad y la resistencia del tendón. Realizarlos de forma regular, siempre con la supervisión de un fisioterapeuta, es clave para recuperar la función completa de la articulación sin sobrecargarla.
Además, cuidar los hábitos diarios acelera la mejora y previene futuras lesiones. Dormir evitando la presión directa sobre el hombro, mantener una postura erguida al trabajar o usar soportes ergonómicos son medidas muy efectivas. En deportistas o personas cuyo trabajo exige esfuerzo físico repetido, la práctica de calentamientos previos y estiramientos posteriores a la actividad resulta fundamental para reducir el riesgo de inflamación y garantizar una recuperación segura y duradera.
Prevención de la tendinitis de hombro: Consejos para evitar recaídas
Como podemos comprobar, la tendinitis de hombro es una lesión bastante común que puede ser causada por una variedad de factores. Y precisamente por ello es más que recomendable hacer ejercicios de fortalecimiento y estiramiento regularmente para mantener los tendones del manguito rotador en buena forma.
¿Consejos para prevenirlo y evitar recaídas si ya la has sufrido?
- Evitar realizar trabajos por encima del hombro.
- No hacer movimientos de abducción (separación del cuerpo) mayor de 60º durante demasiado tiempo.
- Evitar coger cargas pesadas y, en su caso, no hacerlo con el brazo completamente extendido.
- No manejar objetos muy alejados del cuerpo.
- No utilizar máquinas vibratorias
- No hacer movimientos repetitivos y, si es inevitable, hacer pausas.
- Cuidar la higiene postural en el trabajo. ¿Cómo? Apoyando firmemente la espalda sobre el respaldo del asiento, teniendo los pies siempre en contacto con el suelo y colocando el escritorio a la altura correcta, para no inclinarnos hacia delante ni elevar los brazos.
¿Crees que puedes tener una tendinitis en el hombro? No te preocupes. Es una lesión relativamente frecuente que, si se trata a tiempo y bien, se recupera totalmente y no deja secuelas.
Preguntas frecuentes
¿En qué momento una tendinitis de hombro sin tratar puede convertirse en una rotura del manguito rotador?
La tendinitis no tratada o sometida a esfuerzos repetidos puede progresar hacia una degeneración tendinosa que, con el tiempo, desemboca en un desgarro parcial o total del manguito rotador. De hecho, muchos pacientes con rotura del manguito refieren síntomas previos de tendinitis por pinzamiento que fueron ignorados o tratados de forma insuficiente. La diferencia clave es que una rotura completa no se repara sola y suele requerir cirugía artroscópica para suturar el tendón y reinsertarlo en el hueso, mientras que la tendinitis en fase inicial responde bien a fisioterapia y reposo si se aborda a tiempo.
¿Cuántas infiltraciones de cortisona se pueden recibir en el hombro y qué riesgos conlleva abusar de ellas?
Los especialistas recomiendan no superar las tres o cuatro infiltraciones de corticoides al año en la misma articulación, ya que el uso repetido puede provocar efectos secundarios relevantes como debilitamiento tendinoso, desgaste del cartílago articular y, en casos extremos, riesgo de rotura del propio tendón. Otros efectos adversos posibles son la elevación transitoria de glucosa en sangre, especialmente problemática en personas con diabetes, y cambios en la piel o los tejidos blandos alrededor del punto de inyección. La infiltración debe considerarse siempre como un recurso puntual de apoyo al tratamiento rehabilitador, no como solución definitiva por sí sola.
