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Migrañas. Qué son y qué las Causa

mujer con migrañas

La mayoría de las personas ha padecido a lo largo de su vida algún dolor de cabeza sin que exista ninguna enfermedad asociada. Estos trastornos benignos, que pueden variar de intensidad y llegar a ser incapacitantes en algunos casos, son los que se agrupan bajo la denominación de ‘cefaleas primarias’ y constituyen uno de los problemas más habituales del sistema nervioso.

Entre las cefaleas más comunes se encuentran la cefalea tensional (la más frecuente), la cefalea en brote o racimo y la migraña o jaqueca, que afecta en España a más de cinco millones de personas, según los datos de la Sociedad Española de Neurología.

Definición de migraña

La migraña es una enfermedad neurológica que se manifiesta con un dolor de cabeza que puede ser de moderado a intenso y que se acompaña de otros síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz y el sonido o dificultad para concentrarse.

Las pruebas científicas apuntan a que la migraña se produce por una actividad cerebral anormal que provoca la liberación de sustancias inflamatorias, que son las responsables del dolor. Afecta principalmente al grupo de edad de entre 35 y 45 años y es tres veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.

La migraña es una enfermedad que cursa con episodios o crisis recurrentes de cefalea que se inicia en un solo lado (aunque también puede afectar a la parte frontal o a toda la zona craneal) y aumenta gradualmente, hasta convertirse en un dolor agudo, profundo y opresivo.

Causas

Un estudio genético sobre migraña realizado en 2022 por un consorcio internacional de científicos especializados (el mayor estudio genómico sobre migraña realizado hasta la fecha) identificó más de 120 regiones del genoma relacionadas con el riesgo de padecer migraña y desveló que esta alteración está provocada por factores genéticos tanto neuronales como vasculares, además de por estímulos precipitantes.

En este sentido, tal y como señala la Asociación Española de Migraña y Cefalea, hay distintas variantes genéticas que influyen en la manifestación de la migraña dentro de una misma familia, aunque existen, además, factores ambientales que pueden desencadenar una crisis.

El estrés, una mala higiene del sueño (por privación o por exceso), una alimentación inadecuada (rica en nitritos, aspartamo y glutamato sódico) o el ayuno, la deshidratación, el exceso de cafeína o alcohol, el uso de determinados fármacos, los cambios atmosféricos, los estímulos sensoriales (visuales, olfativos o acústicos) y los cambios hormonales son factores que influyen en el inicio de una crisis de migraña.

Síntomas

El síntoma cardinal de la migraña es el dolor de cabeza, que se inicia normalmente de forma leve y va aumentando su intensidad gradualmente hasta convertirse en un dolor severo, pulsátil y profundo.

A menudo, este dolor es unilateral, concentrándose en un solo lado de la cabeza, con pulsaciones o ‘latidos’ detrás de un ojo, aunque también puede expandirse a ambos lados de la superficie craneal.

Puede durar desde unas horas hasta dos o tres días y tiende a empeorar con la actividad física ordinaria, el ruido o los estímulos visuales u olfativos. El síntoma asociado más frecuente son las náuseas y los vómitos, pero también puede provocar intolerancia a la luz, congestión, lagrimeo, fobia a los sonidos fuertes o hipersensibilidad a los olores.

Las crisis pueden presentarse de forma episódica poco frecuente (hasta nueve veces al mes), muy frecuente (entre nueve y catorce veces) o crónica (quince o más días de crisis al mes).

Además del dolor, la migraña puede resultar incapacitante y menoscabar la calidad de vida de quien la padece. De hecho es, junto con otras cefaleas, una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo.

Tipos de migraña

Aunque se han descrito varias modalidades de migraña, las formas clínicas más ampliamente estudiadas son la migraña sin aura y la migraña con aura.

Migraña sin aura

Es el tipo más frecuente de migraña. Se manifiesta con una cefalea intensa y recurrente que cursa con crisis de entre cuatro y setenta y dos horas de duración. Sus síntomas más típicos son el dolor de cabeza unilateral, pulsátil, con una intensidad de moderada a grave y que empeora con la actividad rutinaria o el movimiento de cabeza. Este tipo de migraña suele ir acompañado de náuseas, fotosensibilidad, intolerancia al ruido o a los olores (osmofobia).

Migraña con aura

Se diferencia de la migraña sin aura porque incluye síntomas visuales, sensitivos o del sistema nervioso central (aura) que suelen desarrollarse de forma gradual y preceder al dolor de cabeza. Cursa con crisis recurrentes de varios minutos de duración que pueden provocar destellos luminosos en movimiento en el centro del campo de visión (aura visual), hormigueo en los dedos de las manos que ascienden al hombro y se desplazan hasta la boca y la lengua (aura sensitiva) o, con menos frecuencia, dificultad de comprensión y de articulación del lenguaje (aura del lenguaje).

Existen otros subtipos menos frecuentes que migraña con aura que afectan a la movilidad (aura motora), que limitan a un solo ojo los síntomas visuales (aura retiniana) o que incluyen una combinación de afectaciones visuales, sensitivas o del lenguaje (aura troncoencefálica).

Migraña menstrual

Además de los tipos antes señalados, se habla también de la migraña menstrual relacionada con la bajada brusca de los niveles de estrógenos que se produce antes de la menstruación.

Tratamientos

Puesto que la migraña es una enfermedad crónica, no existen tratamientos curativos, sino destinados a reducir la intensidad del dolor o la frecuencia de las crisis. En este sentido, los medicamentos destinados a reducir los síntomas en los episodios de dolor agudo suelen ser analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINE), triptanes o antieméticos (para controlar las náuseas).

Cuando los episodios son muy frecuentes o el tratamiento analgésico no funciona, se suele pautar un tratamiento preventivo. Según el tipo de migraña, su intensidad y frecuencia y la causa asociada (hipertensión, epilepsia, sobrepeso…), se emplearán unos fármacos u otros (betabloqueadores, calcioantagonistas, antidepresivos, toxina botunílica A, antihipertensivos, neuromoduladores, anticuerpos monoclonales humanos…).

Recientemente se ha presentado en España un fármaco oral de acción rápida destinado tanto a prevenir como a tratar las crisis de migraña. Esta nueva opción terapéutica está disponible bajo prescripción médica para todos los pacientes de migraña con o sin aura, pero está financiada por el Sistema Nacional de Salud solo para aquellos que padecen entre ocho y catorce días de crisis al mes y en los que han fracasado tres o más tratamientos previos.

El nuevo fármaco proporciona un alivio sostenido del dolor de hasta 48 horas sin necesidad de rescate y, al mismo tiempo, reduce el número de crisis.

Prevención

Más allá del tratamiento farmacológico, existen medidas para prevenir las crisis de migraña, si bien es necesario que el paciente sea capaz de identificar los factores que influyen en su aparición. Hablamos de aquellos desencadenantes que son modificables, estímulos que precipitan la aparición de un episodio de migraña y sobre los que el paciente puede intervenir.

Se aconseja que el paciente lleve un registro de aquello que cree que ha podido desencadenar una crisis. Además de ello, es importante seguir los siguientes consejos:

  • Mantener una dieta equilibrada, una correcta hidratación, un sueño regular y una actividad física moderada.
  • No abusar de la cafeína.
  • Evitar edulcorantes.
  • Evitar aquellos alimentos y bebidas que asociamos al inicio de una crisis.
  • Trabajar en el manejo del estrés.
  • Evitar fármacos que producen cefalea, como los vasodilatadores o los anticonceptivos orales.
  • En el inicio de una crisis, buscar un lugar tranquilo, con poca luz y en silencio, e iniciar cuanto antes el tratamiento pautado.

Impacto de la migraña en la calidad de vida

La migraña no solo es un problema médico, sino que también tiene un fuerte impacto en la calidad de vida de quienes la padecen. Las crisis recurrentes pueden afectar gravemente el rendimiento laboral, escolar y las actividades sociales, llevando en algunos casos al aislamiento o al desarrollo de trastornos emocionales como ansiedad o depresión.

Además, el diagnóstico tardío o la falta de un tratamiento adecuado pueden intensificar las consecuencias, incrementando el sufrimiento y la incapacidad del paciente. Por ello, la sensibilización, la educación sobre la enfermedad y el acceso a tratamientos eficaces son esenciales para mejorar la vida de millones de personas afectadas.

Migraña en la infancia y adolescencia

Aunque muchas veces se asocia la migraña a la edad adulta, también puede afectar a niños y adolescentes. De hecho, se estima que hasta un 10% de la población infantil padece algún tipo de migraña, siendo más común a partir de los 10 años y especialmente en la pubertad, momento en el que las hormonas comienzan a jugar un papel relevante.

En los menores, la migraña puede manifestarse de manera distinta: el dolor no siempre es unilateral y puede estar acompañado de síntomas digestivos como vómitos recurrentes o dolor abdominal sin causa aparente (síndromes periódicos). Esto hace que, en muchas ocasiones, el diagnóstico se retrase o se confunda con otras dolencias. Un seguimiento adecuado, junto con estrategias preventivas y un enfoque multidisciplinar, puede ayudar a controlar la enfermedad y evitar que interfiera con el desarrollo, el aprendizaje y la vida social del menor.