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Test de Clamidia en Farmacias. Lo que Debes Saber

persona con dolor en la zona pélvica

En los últimos treinta años se ha producido un incremento considerable de las infecciones de transmisión sexual en España, con una especial incidencia en los casos de gonorrea, sífilis y clamidia, según recoge el Informe de Vigilancia Epidemiológica de las Infecciones de Transmisión Sexual de 2022, publicado por el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III a principios de 2024.

En el caso de la clamidia, en 2022 se notificaron más de 26.500 casos en España, con las tasas más altas registradas en el grupo de edad de entre 20 y 24 años. Es, de hecho, la infección de transmisión sexual (ITS) bacteriana más frecuente en todo el mundo.

Qué es la clamidia

La clamidia o clamidiasis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Se encuentra en el esperma, el líquido preeyaculatorio y los fluidos vaginales de la persona infectada, por lo que se contagia a través del sexo vaginal, anal u oral sin preservativo y, aunque menos común, también puede pasar de la madre embarazada al recién nacido durante el parto.

Es más frecuente entre las personas jóvenes con una vida sexual muy activa. El contacto sexual con distintas parejas, no usar el preservativo con regularidad o tener antecedentes de otras enfermedades de transmisión sexual incrementan el riesgo.

La clamidia pasa, a menudo, desapercibida por el sistema inmunitario del hospedador y no provoca síntomas pero, cuando lo hace, estos aparecen pasadas entre dos y seis semanas tras el contacto sexual con la persona infectada.

En el caso de las mujeres, los síntomas más comunes son:

  • Cambios en el color, olor o cantidad del flujo vaginal.
  • Menstruaciones más abundantes o sangrado entre períodos.
  • Sensación de ardor o quemazón al orinar.
  • Dolor o molestias en la parte baja del abdomen.
  • Sangrado tras las relaciones sexuales.

Los síntomas más frecuentes en los hombres son:

  • Sensación de ardor al orinar.
  • Secreción anormal del pene.
  • Necesidad de orinar muchas veces durante el día.
  • Dolor o molestias en los testículos.

Cuando la infección se localiza en el recto, a menudo no provoca síntomas pero, de hacerlo, puede ocasionar sangrado, secreción o dolor en la zona rectal.

Asimismo, la mujer embarazada puede transmitir la infección a su hijo en el parto, lo que puede provocar infecciones oculares graves o infección pulmonar al recién nacido.

Puesto que la clamidia es una bacteria, el tratamiento recomendado es antibiótico, con una dosis única de azitromicina o dos dosis diarias de doxiciclina durante siete días, según indica el Ministerio de Sanidad en el documento de consenso sobre infecciones de transmisión sexual.

ilustración informativa de la clamidia

Tipos de test

El diagnóstico de la clamidia se realiza en el centro médico mediante la toma de una muestra de la zona genital, en ocasiones, acompañada de un análisis de orina.

En las farmacias existen, además, test de autodiagnóstico que se dispensan bajo prescripción médica y se pueden realizar en casa mediante la toma de una muestra de la vagina, recto o faringe. Son pruebas de antígenos que funcionan de forma similar a los test de embarazo o Covid, aplicando a la muestra unas gotas de un líquido reactivo que detecta la presencia del microorganismo y arroja un resultado transcurrido un tiempo aproximado de unos veinte minutos.

Para la realización del test de autodiagnóstico, es recomendable que hayan pasado al menos dos semanas desde la práctica sexual de riesgo o que se realice cuando aparecen síntomas claros.

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Quién debería considerar realizar el test de clamidia

Siempre que se hayan mantenido relaciones sexuales con una persona infectada es necesario realizar el test de clamidia. Puesto que en muchos casos es asintomática, es también recomendable someterse a la prueba si se mantienen relaciones sexuales con distintas parejas o si se tiene una nueva pareja sexual en los últimos meses. El haber padecido en el pasado alguna infección de transmisión sexual constituye, asimismo, un factor de riesgo.

El diagnóstico precoz permite iniciar un tratamiento temprano que reduzca la duración de la infección y prevenga complicaciones y secuelas en los pacientes afectados, como la infertilidad, la enfermedad inflamatoria pélvica o el embarazo ectópico, en mujeres, y la epididimitis (infección cerca de los testículos), el Síndrome de Reiter o la inflamación ocular, en los hombres.

¿Es fiable el test de clamidia en farmacias?

Los test de autodiagnóstico de clamidia disponibles en farmacias han demostrado ser fiables cuando se utilizan correctamente y en el momento adecuado. Su sensibilidad (capacidad de detectar la infección cuando está presente) puede variar según el tipo de prueba, la zona de toma de muestra y si se han seguido correctamente las instrucciones. Aunque no sustituyen a una prueba de laboratorio realizada en un centro médico, pueden ser una herramienta útil para detectar precozmente la infección, sobre todo en personas con factores de riesgo o síntomas.

Es fundamental seguir al pie de la letra las indicaciones del fabricante, incluyendo la correcta recolección de la muestra y el tiempo de espera para la lectura del resultado. Un resultado negativo no siempre descarta la infección si la prueba se realiza demasiado pronto tras el contacto de riesgo; en estos casos, conviene repetirla o acudir al médico. En cualquier caso, ante un resultado positivo o dudas sobre la interpretación del test, se debe contactar con un profesional sanitario para confirmar el diagnóstico y recibir tratamiento adecuado.

Qué hacer después de un resultado positivo

Ante un resultado positivo, el médico indicará el tratamiento antibiótico más adecuado. No se deben mantener relaciones sexuales (aunque se use preservativo) hasta que haya finalizado el tratamiento y los síntomas hayan desaparecido. En el caso de haber recibido un tratamiento de una única dosis, hay que esperar al menos siete días para mantener relaciones sexuales, incluso aunque ya no existan síntomas. Además, se recomienda repetir la prueba pasados tres meses para confirmar que la infección ha desaparecido.

Asimismo, es importante que la persona afectada comunique el resultado a su pareja actual o sus anteriores parejas para que consulten a su médico. Además de evitar una posible reinfección, es la mejor manera de cortar la cadena de transmisión y permitir a aquellas personas con las que se ha mantenido contacto sexual iniciar un tratamiento en caso de necesitarlo.

Ante un positivo en clamidia, el médico prescribirá pruebas para detectar otras infecciones de transmisión sexual como VIH, gonorrea o sífilis, ya que podrían padecerse varias infecciones a la vez.

Aun cuando se haya finalizado el tratamiento y las pruebas arrojen un resultado negativo, se puede volver a tener la infección en el futuro si no se toman las medidas preventivas oportunas. El uso del preservativo de látex durante las relaciones sexuales ha demostrado ser muy efectivo para prevenir las ITS siempre que se utilice de la forma adecuada.

Prevención: la clave para frenar la propagación

La prevención sigue siendo la mejor estrategia para evitar el contagio de clamidia y otras infecciones de transmisión sexual. El uso correcto y constante del preservativo, tanto en las relaciones vaginales como anales y orales, es la medida más eficaz para reducir el riesgo de infección. Además, limitar el número de parejas sexuales y mantener una comunicación abierta con la pareja sobre la salud sexual contribuyen significativamente a prevenir estas infecciones.

Otra herramienta preventiva importante es la realización periódica de pruebas de detección, especialmente en personas con mayor riesgo. Las revisiones regulares permiten identificar posibles infecciones asintomáticas y tratarlas a tiempo, evitando complicaciones y cortando la cadena de transmisión.

Finalmente, la educación sexual y la promoción de hábitos saludables son esenciales para concienciar a la población sobre la importancia del autocuidado y la prevención en la salud sexual.