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Cómo Prevenir Infecciones Urinarias de Repetición

prevención de infecciones urinarias

Padecer una infección urinaria, o cistitis, es extremadamente desagradable para quienes la sufren. Y para muchas personas, principalmente mujeres no es un episodio aislado sino una dolorosa experiencia que se repite cada pocas semanas o meses, con los mismos síntomas, dolores y malestar. Según los profesionales de la Urología, uno de cada cuatro casos de infección urinaria en mujeres se repite en menos de seis meses, lo cual da idea de la importancia que tiene tratar un problema más frecuente de lo que creemos y que por desgracia, si no es tratado convenientemente, puede desencadenar problemas renales más graves.

¿Qué se considera infección urinaria recurrente?

Se considera que hay una infección urinaria de repetición cuando se dan más de dos casos en seis meses o más de tres episodios en un año. Esta inflamación de la vejiga, también conocida como cistitis, suele estar causada por bacterias. En la mayoría de los casos se trata de la Escherichia coli (o E. coli), pero también puede ser provocada por las bacterias Klebsiela o Pseudomonas aeruginosa, que casi siempre penetran en la uretra desde el exterior a través del orificio vaginal y desde allí se desplazan hacia arriba, hasta la vejiga.

Lo que viene después lo sabemos muchos de nosotros: ganas frecuentes e incontrolables de orinar, presión e inflamación en la zona baja del abdomen y una dolorosa sensación de ardor en la zona, que se vuelve especialmente dolorosa al expulsar la orina. La infección de orina afecta sobre todo a mujeres debido principalmente a la morfología de nuestro aparato urinario: el trayecto entre la salida urinaria y la vejiga solo mide 4 cm en las mujeres, mientras que en los hombres es de 20 cm, así que que las bacterias tienen que recorrer una distancia mucho menor hasta la vejiga en el primer caso.

¿Por qué se repiten?

Las infecciones urinarias de repetición ocurren principalmente por la persistencia de ciertas bacterias del intestino (como la E. coli) que colonizan la zona urogenital, facilitado en el caso de las mujeres por esas condiciones anatómicas femeninas que hemos comentado y propiciado, además, por otros factores de riesgo para desarrollarla. ¿Cuáles son? Relaciones sexuales frecuentes, no orinar con la frecuencia necesaria, falta de hidratación, estreñimiento, una higiene íntima inadecuada (por exceso o defecto y por uso de productos inapropiados), uso de dispositivos intrauterinos (DIU), espermicidas, embarazo, menopausia, incontinencia, diabetes mellitus, problemas de vaciado vesical, etc.

Alimentación preventiva

Como ocurre con casi todos los problemas de salud, hay ciertos alimentos que pueden ayudar a prevenir la cistitis. Los profesionales médicos recomiendan tomar alimentos ricos en:

  • Probióticos, puesto que pueden ayudar a mantener un equilibrio saludable de bacterias en el cuerpo. El consumo de yogur, kéfir, chucrut y otros alimentos ricos en probióticos puede ser beneficioso para la salud urinaria.
  • Vitamina C, ya que acidifica la orina, lo que puede dificultar el crecimiento de bacterias. Por eso es aconsejable tomar naranjas, fresas y pimientos.
  • Fibra y vegetales verdes. El consumo de alimentos como espinacas, brócoli y acelgas ayuda a mejorar la digestión, combatiendo el estreñimiento que puede aumentar la proliferación de bacterias.
  • El arándano rojo, porque son polímeros con propiedades antioxidantes y antiadherentes bacterianas. No obstante, tomarlos en zumo o en forma de fruto no aporta la cantidad suficiente, por lo que se aconseja tomar los suplementos o concentrados de principios activos de arándano rojo (120 mg/día).
  • Aceite de oliva. Tiene propiedades beneficiosas como modulador de las diversas funciones inmunitarias, factor asociado con la protección frente a las infecciones. 

También es importante beber suficiente agua (dos litros u ocho vasos al día), ya que aumenta la micción y ayuda a eliminar bacterias. Y, por supuesto, evitar ciertos alimentos que no ayudan, como los excesivamente azucarados o las bebidas gaseosas, que pueden fomentar el crecimiento bacteriano. También es aconsejable abstenerse de la comida picante y reducir o evitar el consumo de café y alcohol, puesto que pueden deshidratarnos.

Hábitos clave para evitar recurrencias

Las infecciones urinarias pueden prevenirse teniendo en cuenta ciertos hábitos y costumbres. Te las resumimos a continuación:

  1. Mantén una buena hidratación. Lo recomendable es consumir 2 litros de agua al día, ya que beber suficiente agua ayuda a que el cuerpo elimine bacterias a través de la orina, reduciendo el riesgo de infección.
  2. Orina con frecuencia. En línea con lo anterior, vaciar la vejiga regularmente asegura que las bacterias no permanezcan en el tracto urinario. Por ese motivo es fundamental evitar aguantar las ganas de orinar porque, cuando retienes la orina por mucho tiempo, las bacterias tienen más oportunidad de crecer y causar infecciones. Tómate tu tiempo para vaciar la vejiga por completo.
  3. Ten una higiene íntima adecuada. Aquí entran a su vez muchas cuestiones. Entre ellas, limpiarse de adelante hacia atrás para evitar que las bacterias del área anal lleguen a la uretra; usar jabones suaves y evitar productos perfumados, que puedan alterar el pH natural de la zona; lavarse a diario pero no en exceso; orinar antes y después del coito; ducharse en lugar de bañarse, etc.
  4. Atención a tu ropa. Siempre es mejor optar por ropa interior de algodón, que es un material transpirable que permite una mejor circulación del aire y reduce la humedad. También hay que evitar usar ropa demasiado ajustada, ya que esto crea un ambiente cálido y húmedo que favorece el crecimiento de bacterias. Y, cómo no, no mantener la zona genital húmeda por mucho tiempo; en verano es importante cambiar el bañador mojado por otro seco en cuanto sea posible.
  5. La salud sexual también es importante. Como ya hemos comentado, orinar antes y después de tener relaciones sexuales puede ayudar a eliminar las bacterias que puedan haberse introducido en la uretra. Además, es importante mantener una higiene adecuada tanto antes como después del acto sexual. Practicar sexo seguro también reduce el riesgo de infecciones urinarias causadas por bacterias transmitidas durante las relaciones sexuales. Eso sí; es mejor evitar métodos anticonceptivos como el diafragma o los espermicidas.
  6. Cuidar la flora intestinal y vaginal. Es importante mantener una flora vaginal normal y preservar nuestros lactobacilos, ya que permiten generar un entorno ácido que resulta incómodo para las bacterias. Por ello se aconseja el consumo de probióticos. Además evitar el estreñimiento y mantener una salud intestinal adecuada también evita que se puedan producir infecciones por bacterias intestinales que atraviesan el tracto urinario con más frecuencia de la que creemos.

El consumo de arándanos rojos de manera regular permite liberar una sustancia, las proantocianidinas, que recubren la superficie urinaria y disminuyen la adherencia de patógenos y, por tanto, la recurrencia de infecciones. En nuestra farmacia podemos asesorarte sobre las diferentes opciones de suplementos de arándano, para prevenir y aliviar los síntomas de la infección de orina.

Errores frecuentes que aumentan el riesgo

Aunque son indispensables para el tratamiento de las infecciones, el uso y abuso de antibióticos también puede favorecer la aparición de una infección de orina recurrente. Tan equivocado es realizar un tratamiento antibiótico incompleto como automedicarse. Suspender el antibiótico antes de tiempo porque los síntomas han desaparecido puede generar resistencia bacteriana y una nueva infección. Por otro lado, tomar antibióticos sin un urocultivo previo indicado por el profesional médico tiene las mismas consecuencias. Es necesario identificar la bacteria exacta que nos afecta y su sensibilidad a cada tipo de antibiótico.

Otro error bastante habitual que está estrechamente relacionado con este tipo de infecciones es la retención de orina. Hay que evitar por todos los medios lo que se denomina el residuo postmiccional, que son los restos de orina que queda en la vejiga. Es fundamental vaciarla y evitar las micciones entrecortadas.

La misma importancia tiene para prevenir la cistitis la atención a nuestra salud intestinal. El estreñimiento o la diarrea crónica predisponen a la infección urinaria recurrente, por lo que el control del ritmo deposicional es clave para evitar las infecciones urinarias.

Plan preventivo práctico

Hábitos de higiene, hidratación y cambios en el estilo de vida. Son tres puntos clave para evitar que las bacterias lleguen a la vejiga. Y, puesto que establecer rutinas preventivas es nuestro mejor aliado, proponemos a continuación una serie de pautas indispensables

  1. Ingiere un mínimo de 8 vasos de agua al día. El líquido ayuda a eliminar de forma más rápida las bacterias del aparato urinario.
  2. Orina con frecuencia. Es recomendable ir al servicio cada 2 o 3 horas, aunque no se tengan ganas. Y, cómo no, vaciar la vejiga por completo. Nada de prisas al orinar.
  3. Combate el estreñimiento con una alimentación adecuada e intenta no posponer la evacuación, para evitar que los gérmenes colonicen los tejidos cercanos al tracto urinario.
  4. Utiliza jabones neutros en la higiene íntima.
  5. Orina antes y después de mantener relaciones sexuales; de esta manera se evita que los microrganismos queden alojados en la uretra.
  6. Mejor ducha que baño.
  7. Utiliza ropa interior de algodón y evita prendas ajustadas.
  8. Evita la humedad en la zona íntima. Cambia tu ropa interior o la ropa de baño en cuanto notes que está algo mojada.
  9. Toma suplementos que cuiden tu tracto urinario y tu flora intestinal. Puedes encontrar productos a base de:

  • D-Manosa, que es un tipo de azúcar que se encuentra en pequeñas cantidades en las frutas y se ha demostrado que ayuda a prevenir la adherencia de las bacterias a las paredes de la vejiga.
  • Arándano rojo, cuyo consumo se ha asociado con la prevención de molestias en las vías urinarias, tanto en los casos de cistitis como de uretritis.

Aunque la infección urinaria es una patología común, no debemos quitarle importancia. La prevención es necesaria, pero también acudir al médico ante cualquier molestia en la micción para un diagnóstico y tratamiento concretos.