Según los últimos datos, uno de cada cinco adultos en España padece ojo seco, pero tan sólo un tercio están diagnosticados. Esta patología, caracterizada por una alteración en la película lagrimal, provoca molestias significativas en quienes la padecen por esa falta de hidratación en los ojos. Y, aunque la dieta por sí sola no puede curar nuestros problemas de visión, está relacionada con un menor riesgo de padecer enfermedades como la que nos ocupa. Por eso, la alimentación desempeña un papel clave en la salud ocular, en la medida en que nos aporta las vitaminas, los antioxidantes y los ácidos grasos que nos ayudan a proteger la retina, prevenir daños y mantener un buen funcionamiento de la visión.
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Qué es el ojo seco y por qué la dieta influye
El ojo seco es una enfermedad de la superficie ocular en la que la película lagrimal tiene problemas para humectar los ojos. Presenta síntomas como sensación de arenilla en el ojo, escozor, visión borrosa, hipersensibilidad a la luz o picor. El trabajo continuado ante pantallas, el efecto de la calefacción y el aire acondicionado, la polución o la toma de ciertos medicamentos son factores de riesgo, pero también la dieta, como apuntan los profesionales de la oftalmología.
De hecho, los cambios en la dieta actual han determinado un aumento significativo de la prevalencia de ojo seco. ¿Por qué? Tomamos más alimentos con omega-6, que son proinflamatorios y favorecen esta enfermedad, que con omega-3, que son beneficiosos para la salud ocular. Dicho de otra forma, una persona que tome una buena cantidad de omega-3 va a tener menos posibilidad de desarrollar ojo seco. Y es que los ácidos grasos omega-3 poseen propiedades antiinflamatorias, anticoagulantes y antihipertensivas. Además, regulan el metabolismo de los lípidos, la glucosa y las funciones del sistema nervioso central.
Nutrientes clave para mejorar el ojo seco
Como vemos, la dieta juega un papel crucial en la prevención del ojo seco y el tratamiento de sus síntomas. Consumir ciertos nutrientes puede reducir la inflamación, estimular la producción de lágrimas y aliviar los síntomas del ojo seco. Veamos qué nos beneficia:
Omega-3. Un estudio publicado en la revista International Journal of Ophthalmology puso de manifiesto que los ácidos grasos omega-3 juegan un papel determinante en el tratamiento del síndrome del ojo seco. En concreto, son particularmente eficaces para mejorar la función de las glándulas de Meibomio del ojo, que producen la parte aceitosa de las lágrimas. Además, estos aceites esenciales pueden reducir el crecimiento de vasos sanguíneos anormales que ocurren en la degeneración macular relacionada con la edad y otras enfermedades de la retina.
Vitamina A. Es necesaria para la visión y para mantener la producción basal de lágrima y de moco. Garantiza el mantenimiento de varias membranas oculares y contribuye a la capacidad de la retina para adaptarse a la luz tenue o a la oscuridad. Por eso, una deficiencia de vitamina A puede causar ceguera nocturna y síndrome del ojo seco. Sin embargo, los síntomas de deficiencia son poco frecuentes en los países desarrollados, ya que se encuentra en muchos alimentos, como los huevos, los lácteos y las zanahorias.
Antioxidantes (vitamina C y E). Los antioxidantes ayudan a proteger las células del daño causado por la oxidación y los radicales libres. Además de proteger los ojos, mejoran la producción de lágrimas. Por eso es importante que tengamos en cuenta en nuestra alimentación la vitamina C y la vitamina E. La vitamina C (o ácido ascórbico) es una vitamina hidrosoluble presente en la película lagrimal, que protege e hidrata los ojos. En esta línea, diversos estudios han demostrado que el consumo de vitamina C ayuda a mejorar la producción de lágrimas.
Por su parte, la vitamina E es un antioxidante liposoluble que tiene un efecto protector sobre los ojos. Protege la retina del daño y ayuda a mantener la película lagrimal.
Vitamina D. Los niveles bajos de vitamina D se correlacionan con un mayor riesgo de ojo seco y una deficiencia de vitamina D se asocia con un empeoramiento de los síntomas del ojo seco y una disminución de la producción de lágrimas.
Vitamina B. Las vitaminas del grupo B -principalmente B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B6 y B12- reducen la sensibilidad a la luz y la inflamación de los ojos.
Zeaxantina y luteína. La zeaxantina y la luteína son dos antioxidantes abundantes en la retina. Ayudan a proteger los ojos de los dañinos rayos ultravioleta (UV) y otros radicales libres. Estudios demuestran que aumentar el consumo de zeaxantina (o su equivalente, la astaxantina) y luteína puede reducir el riesgo de afecciones oculares como el ojo seco.
Otros nutrientes beneficiosos. El Zinc, el Potasio, el Selenio, el Manganeso y el Cobre pueden contribuir a la protección antioxidante de las células del ojo, mejorando su lubricación y ayudando a mantener la salud ocular. El potasio, por ejemplo, es un nutriente esencial para el ojo seco puesto que mantiene los niveles adecuados de agua en nuestras células. Además regula la tensión arterial, la circulación sanguínea y el azúcar en la sangre facilitando el correcto funcionamiento de las venas y arterias de los ojos. El zinc, por su parte, ayuda a liberar la vitamina A del hígado para que pueda ser utilizada en el tejido ocular, haciendo de este un nutriente imprescindible para el correcto funcionamiento de la retina.
Alimentos recomendados
Como vemos, hay alimentos que nos ayudan a mejorar o prevenir los síntomas de la sequedad ocular. Por eso, los oftalmólogos recomiendan consumir alimentos ricos en:
- Ácidos grasos omega 3: Nueces, soja, coles de Bruselas, semillas de lino, aceite de hígado de bacalao, pescado azul –sardina, anchoa, salmón, bacalao, arenque, boquerón, caballa– , chía, etc.
- Polifenoles, que se encuentran en el aceite de oliva virgen extra, en el aguacate y en las nueces.
- Vitamina A. Huevos, hígado, leche, queso, zanahoria, brócoli, batata o patata dulce, col rizada, espinaca, calabaza, melón, mango, papaya, acelgas…
- Vitaminas del grupo B. Levadura, pistachos, huevos, queso, pescado azul, carnes, etc.
- Vitamina E. Se encuentra en el aceite de girasol, el aceite de cártamo, el aceite de soja, las almendras, el cacahuete, la calabaza, las espinacas y otros aceites
- Antioxidantes. Bayas, alcachofas, albaricoques, canela, frijoles, chocolate negro, brócoli, té verde, tomates, pimiento rojo y ajo. También es fundamental tomar alimentos ricos en vitamina C, como las frutas cítricas, las verduras de hoja verde (espinacas, lechuga, pepino), los tomates y las algas.
- Zeaxantina y luteína. Están en la col, los espárragos, las uvas, las yemas de huevo y los kiwis.
- Potasio: aguacates, higos, plátanos, dátiles, pasas, almendras…
- Zinc: ostras, semillas de calabaza, setas, pavo, garbanzos, germen de trigo…
Alimentos que pueden empeorar los síntomas
Un consumo elevado de productos refinados, grasas trans, carnes procesadas o alcohol puede favorecer la aparición de problemas metabólicos, así como el deterioro de ciertas estructuras del ojo. Por eso debemos reducir o evitar el consumo de:
- Azúcar y edulcorantes artificiales. El azúcar y los edulcorantes artificiales son proinflamatorios. Cuando se consumen en grandes cantidades, pueden provocar inflamación de las glándulas lagrimales (productoras de lágrimas). Esto reduce la producción de lágrimas y hace que los ojos se sequen e irriten.
- Carbohidratos refinados, que son altamente procesados. Aumentan el nivel de azúcar en la sangre y ello puede provocar un aumento de la inflamación y el estrés oxidativo.
- Alimentos procesados, porque suelen contener altas cantidades de carbohidratos refinados, grasas no saludables y aditivos y, por el contrario, escasos nutrientes esenciales. Pueden provocar inflamación y problemas de ojo seco.
- Productos lácteos. La leche, el queso, la nata y otros productos lácteos contienen proteínas difíciles de digerir y esto tiene un grave impacto en la calidad de la película lagrimal, sobre todo si presentas cierta intolerancia. Puede reemplazar los productos lácteos con alternativas como leche de almendras y soja, tofu y yogur de leche de coco.
- Alimentos fritos, que generalmente tienen un alto contenido de grasas no saludables, como grasas trans y grasas saturadas. Estos promueven la hinchazón y la inflamación.
- Alimentos precocinados, puesto que contienen altas cantidades de sodio. Pueden contribuir a la deshidratación, una de las causas de la sequedad ocular.
- Bebidas azucaradas, que aumentan los niveles de azúcar en sangre, causan inflamación y provocan la enfermedad del ojo seco.
- El alcohol, que aumenta la producción de orina y provoca deshidratación. Cuando el cuerpo está deshidratado, la película lagrimal se ve afectada, lo que provoca ojos secos.
¿Cuándo considerar suplementación?
La suplementación para el ojo seco se debe considerar principalmente cuando los tratamientos convencionales, como las lágrimas artificiales, no son suficientes para aliviar los síntomas crónicos de ardor, escozor, sensación de arenilla o visión borrosa.
En especial, se recomienda en aquellas personas que, debido a su estilo de vida, no reciben una dieta tan variada como se aconseja para evitar complicaciones asociadas al envejecimiento de la retina. Además, se suelen recomendar estos suplementos a pacientes que, sin presentar patologías oculares, puedan tener una mala absorción nutricional debido a cirugías intestinales, pancreatitis o carencias alimentarias (como puede ocurrir con las personas veganas).
En estos casos, el consumo de suplementos puede suponer una mejora significativa de los síntomas del ojo seco. Sin embargo, es importante consultar a un profesional sanitario antes de iniciar cualquier suplementación.
¿Los suplementos más indicados para mejorar el ojo seco?
- Suplementos de omega-3, ya que pueden reducir la inflamación y mejorar la calidad de la lágrima.
- Suplementos con vitamina A, porque favorecen la salud de la superficie ocular.
- Vitamina D, puede ser beneficioso, sobre todo si vivimos en zonas con poca luz solar.
- Vitamina B12, que ayuda a producir ADN y células nerviosas. Esto puede ayudar a reducir el ardor asociado con el ojo seco.
Os recordamos que en nuestra farmacia contamos con suplementos específicos, que pueden ayudarte en la prevención y el tratamiento de los síntomas del ojo seco, en la medida en que aseguran un aporte diario de omega 3 y especialmente de DHA (un ácido graso, crucial para la estructura y funcionamiento de la retina. También disponemos de productos con una alta concentración de vitaminas, minerales y antioxidantes, dirigidos a la salud ocular y a aliviar los síntomas del ojo seco.
Otros hábitos que ayudan
Además de la alimentación, cuidar la salud ocular y, en particular, prevenir o mejorar la sintomatología del ojo seco pasa por hábitos como:
- Seguir la regla del 20-20-20 si solemos estar ante el ordenador o cualquier otra pantalla. Es decir, es aconsejable que, cada 20 minutos, hagamos una pausa de al menos 20 segundos y miremos algo que esté a 20 pies de distancia (aproximadamente 6 metros). Este simple acto permite a nuestros ojos relajarse, reduciendo el riesgo de fatiga.
- Aplicarnos lágrimas artificiales para lubricar los ojos. Podéis encontrar lágrimas artificiales de venta libre en nuestracfarmacia.
- Usar un humidificador para aumentar la humedad en las estancias en las que estemos mucho tiempo.
- Masajear nuestros párpados suavemente puede reducir los síntomas y ayudar a lubricar los ojos.
- Aplicar una compresa tibia de vez en cuando sobre los ojos puede ofrecernos cierto alivio.
- Evitar el humo y el aire acondicionado. Lo mejor es mantenerse alejado del humo del tabaco y no abusar de la calefacción o el aire acondicionado, porque resecan el ambiente y, por tanto, nuestros ojos.
- Mantenerse hidratado. Beber mucho líquido contribuirá a la producción de lágrimas.
Además de seguir unos hábitos saludables y una dieta equilibrada con nutrientes apropiados, no dudes en consultar a tu médico de referencia si crees que padeces ojo seco. Así obtendremos una evaluación y tratamiento adecuados a nuestro caso.
