Según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), la principal causa de incapacidad laboral en España en menores de 50 años es la lumbalgia. Es, sin duda, uno de los problemas de salud más común en la población y, por eso, es importante abordar esta situación y prevenir su incidencia evitando sus causas más comunes, como son el sedentarismo, la obesidad y el sobrepeso o el estrés.
Contenidos
- 1 Qué es exactamente el dolor lumbar
- 2 Diferencia entre lumbalgia aguda y crónica
- 3 Causas más frecuentes de dolor en la zona baja de la espalda
- 4 Factores de riesgo: postura, trabajo y estilo de vida
- 5 Cuándo el dolor lumbar es una urgencia médica
- 6 Tratamientos farmacológicos más habituales
- 7 Fisioterapia y ejercicios recomendados para la zona lumbar
- 8 Errores comunes que empeoran el dolor lumbar
- 9 Cómo sentarse, levantar peso y dormir para proteger la espalda
Qué es exactamente el dolor lumbar
La lumbalgia, conocida coloquialmente como lumbago o dolor lumbar, es un dolor localizado en la zona baja de la espalda, entre el límite inferior de las costillas y la zona glútea. Está causado por alteraciones en las diferentes estructuras que forman la columna vertebral a ese nivel, como ligamentos, músculos, discos vertebrales y vértebras.
No obstante, el dolor de espalda va más allá de una lumbalgia, que es un síntoma, no una enfermedad en sí. Y puede ser el resultado de múltiples causas como tensión muscular, problemas de discos vertebrales o patologías inflamatorias.
Diferencia entre lumbalgia aguda y crónica
La diferencia entre el lumbago agudo y crónico está relacionada con su duración. Según un criterio bastante extendido, si el dolor dura menos de seis semanas se considera agudo, mientras que el dolor crónico corresponde a un dolor que supera ese tiempo de duración y puede causar incapacidades severas para quien lo padece.
Cuando el dolor sobrepasa la zona lumbar y llega hasta los miembros inferiores hablamos de dolor lumbar irradiado. Si el dolor se extiende desde la región lumbar hasta el talón o el pie estamos ante una lumbociática, o ciática a secas.
Causas más frecuentes de dolor en la zona baja de la espalda
Muchas pueden ser las causas de la lumbalgia y se pueden dividir en causas de origen mecánico y causas de origen inflamatorio.
Las causas de origen mecánico son las más frecuentes y suelen desencadenar lumbalgias agudas. En este caso estamos ante un dolor lumbar provocado por sobrecargas continuadas de la musculatura de la zona, ya sea por la actividad laboral o por otros motivos; por el sedentarismo y adoptar malas posiciones prolongadamente; o por un traumatismo intenso, como un accidente o un esfuerzo muscular importante que lesiona las estructuras blandas o duras de la columna.
Las causas de origen inflamatorio suelen deberse a determinadas enfermedades que producen una inflamación de la columna, como la espondilitis anquilosante, o a trastornos degenerativos, como la artrosis de las vértebras lumbares, la discopatía o las protrusiones discales. Otras causas menos comunes son las infecciones y los tumores.
Factores de riesgo: postura, trabajo y estilo de vida
El lumbago está relacionado con ciertos factores de riesgo, básicamente relacionados con nuestro estilo de vida, nuestra actividad diaria y los hábitos posturales que solemos tener.
- Factores laborales. Cargar objetos pesados de forma repetitiva y de manera incorrecta, permanecer sentado o de pie durante periodos prolongados, realizar movimientos repetitivos o someter nuestro cuerpo a vibraciones (como le ocurre a los conductores de maquinaria pesada o camiones) están entre las situaciones que suelen desencadenar episodios de lumbago.
De hecho, aquellos trabajos que conllevan estar sentado o de pie mucho tiempo, levantar objetos muy pesados, así como rotar o flexionar el tronco de manera repetida pueden conducir a posturas inapropiadas y sobresfuerzo que produzcan lumbalgia. Precisamente por eso, la ergonomía juega un papel crucial en la prevención de problemas posturales. Utilizar sillas ergonómicas, ajustar la altura del monitor y tomar descansos regulares para estirarse y cambiar de posición es muy importante.
Tampoco debemos olvidar factores como el estrés y la fatiga, que pueden contribuir a una mayor tensión acumulada en la zona de manera inconsciente.
A ello hay que sumar que el riesgo aumenta con los años debido a la pérdida de elasticidad y al desgaste óseo (a partir de los 30 o 40 años).
- Factores de estilo de vida. Como recalca la Sociedad Española de Reumatología (SER), el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo… son los grandes ‘enemigos’ de una buena salud ósea. Y es que la falta de ejercicio debilita los músculos del abdomen y la espalda, que sostienen la columna. Si hablamos del exceso de peso corporal, éste ejerce una presión adicional sobre los discos intervertebrales y las articulaciones de la espalda, que se resiente y vuelve especialmente vulnerable a la lumbalgia. El tabaco, por su parte, reduce el flujo sanguíneo a la parte inferior de la columna, impidiendo que los discos reciban nutrientes y acelerando su degeneración.
- Malas costumbres posturales. Es uno de los factores que desencadenan la lumbalgia en mayor proporción. Hemos de tener en cuenta que la columna lumbar soporta gran parte del peso del cuerpo, y una postura incorrecta puede causar problemas en los ligamentos, músculos y discos vertebrales de esta área.
¿Qué malos hábitos posturales solemos tener muchos de nosotros? ntre los malos hábitos posturales más frecuentes se encuentran:
- Sentarse encorvado supone una presión excesiva en la columna lumbar y puede llevar a problemas como la lumbalgia.
- Inclinarse hacia adelante al caminar causa tensión en el área cervical y dorsal.
- Dormir boca abajo o con una almohada inadecuada puede causar una curvatura anormal de la columna, especialmente en la región cervical.
- Levantar incorrectamente los objetos, sin doblar las rodillas y utilizando únicamente la espalda, puede causar lesiones graves en la columna lumbar.
Cuándo el dolor lumbar es una urgencia médica
Según la SER, el dolor lumbar como signo de alarma de otros problemas más graves representa menos de un caso de cada 1.000. Es decir, en un porcentaje mínimo de casos el dolor lumbar alerta de algunos cuadros clínicos (cáncer, infección, rotura de un aneurisma abdominal…) que pueden tener una repercusión importante en el estado de la salud, y que es necesario detectar y tratar con rapidez.
Concretamente el dolor lumbar puede ser una urgencia médica cuando se acompaña de signos de alerta como pérdida de fuerza o sensibilidad en las piernas, incontinencia urinaria/fecal, fiebre, entumecimiento en la zona de la «silla de montar» (ingle/glúteos), dolor intenso cólico/vascular en el abdomen o espalda, que sugiere aneurisma o cólico nefrítico…
Cuando los datos clínicos (tipo de dolor, síntomas asociados, evolución…) sugieren un problema grave o un cuadro clínico específico, las pruebas de imagen (radiografías, resonancia magnética, escáner…) son muy útiles para ayudar a detectar la causa del dolor o descartar un problema grave. Por esta razón, se debe acudir inmediatamente a un servicio de urgencias si el dolor es incapacitante o empeora rápidamente.
Tratamientos farmacológicos más habituales
El tratamiento farmacológico para la lumbalgia se recomienda cuando el dolor persiste a pesar de otros enfoques como el ejercicio, la fisioterapia o los cambios en el estilo de vida. Los analgésicos suelen ser el primer paso, pero en casos de dolor intenso o crónico, puede ser necesario el uso de fármacos antiinflamatorios, relajantes musculares o incluso otro tipo de medicamentos, como los inmunomoduladores en caso de padecer espondiloartritis axia.
En cualquier caso, lo primordial es saber a qué tipo de dolor nos enfrentamos. Así que el tratamiento farmacológico debe ser supervisado por un profesional sanitario para evitar efectos secundarios y asegurar su eficacia.
Fisioterapia y ejercicios recomendados para la zona lumbar
Lo primero que debemos de tener en cuenta es que el reposo no deberá prolongarse más de 2 días. Pasado este tiempo es imprescindible comenzar a levantarse y a realizar una actividad física suave y progresiva según vayamos notando menos dolor. En estas fases, es muy eficaz la aplicación de calor local varias veces al día, masaje después del calor y analgésicos simples, como el paracetamol o el metamizol, o antiinflamatorios no esteroideos.
La respuesta profesional, mediante sesiones de fisioterapia, ofrece una variedad de técnicas especializadas como:
- La movilización articular, una técnica manual que consiste en realizar movimientos suaves y controlados sobre las articulaciones de la columna lumbar. Logran la reducción de la rigidez articular, mejorar el rango de movimiento y aliviar el dolor.
- La electroterapia, que aplica corrientes eléctricas de baja intensidad para estimular los músculos y nervios de la zona lumbar. Reduce la inflamación, disminuye el dolor gracias a la liberación de endorfinas y mejora la circulación sanguínea en la zona afectada.
- La punción seca es una técnica avanzada que utiliza agujas finas para tratar los puntos gatillo miofasciales, áreas específicas de tensión en los músculos. Es ideal para aliviar el dolor lumbar crónico.
- La terapia miofascial, que se centra en el tratamiento de la fascia, un tejido conectivo que envuelve los músculos y puede acumular tensión.
- El calor terapéutico y la crioterapia. El uso del calor y el frío es una estrategia complementaria que ayuda a reducir el dolor lumbar. Relaja los músculos y aumenta la circulación sanguínea, reduce la inflamación y adormece las terminaciones nerviosas, proporcionando un alivio inmediato del dolor.
Os enlazamos también por aquí una serie de ejercicios para la salud lumbar que propone la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).
Errores comunes que empeoran el dolor lumbar
Existen algunos errores que podemos estar cometiendo y que causan dolor de espalda o lo empeoran.
- No moverse. Algo que contribuye al dolor de espalda es entender mal el reposo. Se suele recomendar un reposo inicial, ya que el dolor impide realizar determinadas actividades diarias y laborales. Sin embargo, permanecer inmóvil durante demasiado tiempo es contraproducente y contribuye a la cronificación del dolor. Siempre con el consejo de nuestro médico, lo recomendable es que lo antes posible nos incorporemos a nuestra vida diaria y al trabajo.
- Esperar a que el dolor sea muy intenso. Lo primero que debemos hacer ante un problema de espalda es acudir al médico.
- No vigilar nuestra postura. Debemos controlar la postura que mantenemos a lo largo del día, porque puede que esta esté generando el dolor lumbar. Si notamos que nos estás encorvando, hay que corregir la postura inmediatamente.
- No usar un calzado adecuado. Es recomendable no utilizar tacones altos y, en ocasiones, puede ser necesario un estudio podológico (de la huella y/o biomecánico de la marcha) para el diseño de plantillas adaptadas a las alteraciones que suelen presentar los pies y que afectan a nuestra postura.
Cómo sentarse, levantar peso y dormir para proteger la espalda
La prevención y el autocuidado son claves en el manejo de la lumbalgia. Mantener un peso adecuado, realizar ejercicios para fortalecer la musculatura de la espalda y el abdomen, y cuidar la postura al sentarse o al levantar objetos son medidas que pueden reducir la probabilidad de sufrir dolor lumbar.
¿Cómo sentarnos? Como hemos comentado antes, aplicar la ergonomía es primordial para evitar problemas en la columna. En este sentido, es aconsejable ajustar nuestra silla y escritorio para que la pantalla esté a la altura de los ojos y los pies toquen el suelo y realizar ejercicios de estiramiento regularmente para mantener la flexibilidad y reducir la tensión en la columna.
¿Cómo acostarnos? Es aconsejable usar un colchón y una almohada adecuados, ya que es necesario mantener nuestro cuello alineado con el resto de la columna mientras dormimos. En cuanto a la postura, se recomienda dormir boca arriba con una almohadilla bajo las rodillas, o de costado con una almohadilla entre las piernas. Recordemos que dormir boca abajo modifica la normal curvatura (lordosis) de la región lumbar y ocasiona dolores por la mañana.
¿Qué postura adoptar al coger peso, estar de pie, etc.?
- Siempre que vayamos a coger algo del suelo, es mejor doblar ambas rodillas. Además, hemos de evitar levantar objetos por encima de los hombros.
- Cuando estemos de pie durante un largo periodo, es bueno cambiar la posición de los pies a menudo, ya sea colocando uno de ellos en algún objeto en alto o alternando su apoyo.
- Al sentarnos, mantengamos ambos pies en el suelo y las rodillas dobladas y situadas a la altura de las caderas.
- Cuando conduzcamos un coche, acerquemos el asiento lo suficiente para que nuestros pies alcancen los pedales y situemos ambas manos al volante cómodamente.
Afortunadamente, hay ciertos aspectos que están en nuestras manos y pueden ayudarnos a prevenir o tratar la molesta lumbalgia o cualquier dolor de espalda. ¡Atentos siempre a la postura!
