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Fototipos de Piel ¿Cuántos Tipos Existen?

persona con fototipo de piel II

El cáncer de piel es uno de los más frecuentes a nivel mundial y, en el caso de España, su incidencia ha aumentado un 40% en los últimos cuatro años, según los datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Se espera que, para 2040, el melanoma (el cáncer de piel más agresivo y con peor pronóstico) sea el segundo tumor en incidencia global y el primero en incidencia en varones.

El principal factor de riesgo está relacionado, como señala la Asociación Española Contra el Cáncer, con las radiaciones ultravioletas procedentes, en la mayoría de los casos, de la exposición solar excesiva, por ello es fundamental proteger la piel con una serie de medidas preventivas.

¿Qué son los fototipos de piel y por qué son importantes?

Los fototipos de piel son una clasificación utilizada en dermatología para categorizar la respuesta de la piel a la exposición solar en función de su pigmentación, su capacidad para broncearse y su sensibilidad y respuesta a la radiación ultravioleta. Conocer nuestro fototipo de piel nos ayudará a establecer una rutina de cuidados adecuada y prevenir lesiones y enfermedades importantes, como carcinomas y melanomas.

Fototipos de piel según la escala Fitzpatrick

En 1975, el dermatólogo estadounidense Thomas Fitzpatrick estableció una escala numérica de clasificación del tono de la piel humana para estimar la respuesta de diferentes tipos de piel a la radiación ultravioleta. Esta escala, que establece seis fototipos distintos, sigue siendo una herramienta utilizada en dermatología para evaluar la sensibilidad de la piel a la exposición solar y el riesgo de padecer cáncer.

Fototipo I

Es el de individuos con pieles muy claras y sensibles, de un blanco lechoso, generalmente con los ojos azules y el pelo rubio o pelirrojo y con pecas. Este tipo de piel no se pigmenta casi nunca y presenta intensas quemaduras solares.

Fototipo II

Lo presentan las personas con piel clara, cabello rubio o castaño claro, ojos claros y pecas. Este tipo de piel tiene tendencia a la descamación, se pigmenta ligeramente y tiene facilidad para quemarse con intensidad.

Fototipo III

Es el más común en Europa. Presenta piel de un tono claro medio que no está expuesta habitualmente al sol, con pelo castaño y ojos de color variable. Este fototipo se broncea correctamente y se quema moderadamente.

Fototipo IV

Individuos con piel morena clara, con el cabello castaño y los ojos generalmente marrones. Este fototipo pigmenta de forma inmediata al exponerse al sol y se quema moderada o mínimamente. Es un tipo de piel propia de zonas mediterráneas, mongólicas u orientales.

Fototipo V

Piel oscura y resistente, con cabello y ojos también oscuros (generalmente amerindios, indostánicos, árabes e hispanos). Presenta una pigmentación inmediata e intensa ante la exposición solar y raramente se quema.

Fototipo VI

Es el propio de razas negras, con cabello y ojos oscuros y piel negra. Es el único fototipo que no se quema nunca.

fototipos de la piel

La importancia del fototipo de piel en el cuidado dermatológico

Conocer el fototipo de nuestra piel es muy importante para establecer una correcta rutina de cuidados. Los fototipos más bajos y las pieles más sensibles a la radiación solar, como la de los niños y adolescentes, las personas que tienen muchos nevos, las que toman medicamentos fotosensibilizantes y las que tienen antecedentes familiares de cáncer de piel representan la población más vulnerable, más propensa a las quemaduras y con mayor incidencia de cáncer de piel.

color de piel oscura

No obstante, la OMS insiste en que también las personas de piel oscura son sensibles a los efectos nocivos de la radiación UV, entre los que destacan, las quemaduras, distintos tipos de cáncer de piel, el envejecimiento de la piel, la pérdida gradual de elasticidad, la sequedad y la aspereza cutánea.

Efectos del sol según el fototipo de piel

Los efectos del sol varían significativamente según el fototipo de piel, y es fundamental ajustar la protección solar según el tipo de piel para prevenir daños a largo plazo, como el envejecimiento prematuro y, más grave aún, el cáncer de piel. Las personas con fototipos bajos, como el I y II, tienen una piel más vulnerable a las quemaduras solares, por lo que deben evitar la exposición solar directa y prolongada, incluso en días nublados. Mientras tanto, aquellos con fototipos más oscuros, como el IV, V y VI, aunque son menos propensos a quemaduras, también deben protegerse para evitar daños internos en la piel que podrían conducir a enfermedades cutáneas a largo plazo.

Para todas las personas, independientemente de su fototipo, es importante recordar que la protección solar no solo previene quemaduras inmediatas, sino que reduce significativamente el riesgo de padecer cáncer de piel y otras afecciones dermatológicas. Utilizar fotoprotectores adecuados, ropa protectora y limitar la exposición solar en las horas más intensas son pasos esenciales en cualquier rutina de cuidado de la piel.

Evaluación del fototipo de piel: ¿cómo determinar el propio?

Para determinar el fototipo de piel se realiza una valoración inicial de la historia genética del individuo, su edad, la posibilidad de fotosensibilización por determinados alimentos o fármacos o el número de quemaduras solares graves que ha tenido previamente.

Además, se lleva a cabo una evaluación visual del color de la piel de las partes sin exponer o expuestas mínimamente al sol y se consideran otras características cutáneas como el color de la piel en invierno, la aparición o no de pecas en verano, el tipo de bronceado que se consigue al exponerse al sol (dorado, dorado-moreno, moreno, etc.), el brillo de la piel o la aparición de eritemas tras una exposición solar inferior a diez minutos.

Junto con el examen visual, existen en la actualidad equipos para la medición del color de la piel y el grado de eritema presente fundamentados en el principio de absorción-reflexión lumínica.

Más allá de la valoración por parte de un especialista, podemos conocer de forma aproximada nuestro fototipo a partir de un cuestionario, disponible en el blog de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Recomendaciones de protección solar para cada fototipo de piel

La mejor forma de protegerse del sol es evitar la exposición en las horas de mayor intensidad, por lo que es importante tener en cuenta el Índice UV. La Organización Mundial de la Salud ha elaborado, junto con la Organización Meteorológica Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación no Ionizante una guía práctica sobre el índice UV solar mundial donde se insiste en la necesidad de adoptar medidas generales para protegerse de la radiación.

Más allá de los consejos generales, que incluyen reducir la exposición solar en las horas centrales del día, protegerse en la sombra, utilizar prendas de protección y usar fotoprotectores cutáneos cuando no se puede evitar la exposición solar, existen algunas pautas específicas en función del fototipo de piel.

Así, los fototipos I y II son los que más deben extremar las precauciones y evitar la exposición directa al sol. Asimismo, deben utilizar protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) muy alto, de 50+ o superior.

Si se tiene la piel de un tono claro medio (fototipo III), se debe ser cauteloso con la exposición solar y evitar que esta sea intensa y prolongada. Debe usarse, igualmente, un protector solar con un FPS alto y emplearse ropa protectora (camisas, sombreros…).

Los fototipos IV, V y VI, aunque cuentan con un tono de piel más oscuro, deben protegerse también de la radiación UV. Siempre es preferible optar por un protector solar de FPS moderado o alto, incluso cuando no la piel no tenga tendencia a quemarse.

Existen distintos tipos de protectores solares en función de su composición: físicos (actúan como bloqueadores dispersando y reflejando la radiación lumínica que incide sobre ellos), químicos u orgánicos (absorben la radiación solar y la transforman en una longitud de onda que no produce daño cutáneo) y mixtos.

Además del índice de protección solar, hay que tener en cuenta la resistencia del producto al agua y es importante aplicarlo correctamente (20-30 minutos antes de la exposición) por toda la superficie de la piel y de forma recurrente. Los fotoprotectores no deben utilizarse para aumentar el tiempo de exposición al sol, sino para aumentar la protección cuando la exposición es inevitable.

Cómo influye el fototipo en la elección del protector solar

El fototipo de piel es clave para elegir el tipo y el factor de protección solar adecuado. Las personas con fototipos I y II, al ser las más sensibles a la radiación ultravioleta, necesitan usar protectores con un factor de protección muy alto (FPS 50+), que bloqueen eficazmente tanto los rayos UVA como los UVB. Además, deben reaplicar el protector con frecuencia, especialmente después de nadar o sudar, y combinar su uso con otras medidas como ropa protectora, sombreros y evitar la exposición directa durante las horas centrales del día.

Por otro lado, los fototipos más oscuros (IV, V y VI), aunque tienen una mayor cantidad de melanina que les proporciona cierta protección natural, no están exentos de sufrir daños por la radiación solar. Estos fototipos pueden usar protectores con FPS más moderados (30-50), pero deben aplicarlos siempre que estén expuestos al sol, ya que la radiación puede provocar envejecimiento prematuro y aumentar el riesgo de ciertas lesiones cutáneas. En todos los casos, la protección solar debe ser una rutina diaria para mantener la salud de la piel a largo plazo.

Por último, no hay que olvidar que la luz reflejada (agua, arena, asfalto) también puede dañar la piel y que no hay que bajar la guardia en los días nublados, pues “hasta el 80 por ciento de la radiación UV solar puede atravesar una nubosidad poco densa y la neblina de la atmósfera puede incluso aumentar la exposición a la radiación UV”, tal como advierte la guía práctica sobre el índice UV solar mundial.

Análisis de piel en farmacia Santamaría