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Cómo tratar el acné. Las mejores recomendaciones

persona con acné

El acné es, sin lugar a dudas, la afección cutánea que mayor número de personas padece. Los cambios hormonales, ciertos factores genéticos, la alimentación, el estrés… pueden estar detrás de la aparición de esos molestos y antiestéticos granitos que prácticamente todos nosotros hemos padecido en algún momento de nuestra vida. Aunque la mayor prevalencia se produce en la pubertad, debido a los abruptos cambios hormonales del organismo, el acné se está convirtiendo cada vez más habitual en personas adultas. Y, de hecho, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), un 3% de hombres y entre un 11 y 12 % de mujeres en edad adulta lo padece. Aunque no es un problema grave, sí que requiere de atención y tratamiento en la medida en que afecta a la salud cutánea y, sobre todo, a la autoestima, la seguridad y el bienestar emocional de muchas personas.

Definición de acné

El acné es una inflamación de las glándulas sebáceas. Generalmente se produce en la piel grasa, cuando las células muertas obstruyen el folículo piloso, aunque también puede ser ocasionada por bacterias.

Precisamente por su relación con la piel grasa, la afección se suele concentrar en áreas específicas -como el rostro, el pecho o la espalda- en las que hay mayor cantidad de glándulas seborreicas.

Causas

El acné tiene su causa en una mayor producción de sebo en la piel, una circunstancia que muchas veces es debida a un aumento de hormonas masculinas en sangre, como ocurre en la adolescencia. Como consecuencia de lo anterior, en el conducto por el que normalmente se evacúa esta grasa hay un taponamiento de queratina que propicia la proliferación de ciertas bacterias (Propionibacterium acnes o Cutibacterium acnes), responsables de la infección e inflamación en el tejido de alrededor de la unidad pilosebácea.

Sin embargo, detrás de esta hipersecreción seborréica puede haber muchas otras causas o factores. Por eso los dermatólogos consideran al acné una lesión multifactorial, que puede obedecer a uno o varios factores. Entre los más habituales están:

  • La hiperproducción sebácea, que tapona los folículos pilosos y provoca la inflamación e infección.
  • Proliferación de la cutibacterium acnes, una bacteria que se encuentra en las glándulas sebáceas, y que causa la aparición del acné en muchas personas.
  • La alteración de la microbiota -o flora- cutánea.
  • Los trastornos hormonales, propio tanto de los varones adolescentes (en los que aumentan los niveles de testosterona) como de situaciones como los ciclos menstruales de la mujer, ya que, aunque los ovarios producen hormonas femeninas, éstas se convierten en masculinas a la hora de actuar como grasa en la piel.
  • Ciertos medicamentos que contienen corticosteroides, testosterona o litio también pueden estar detrás de ciertos brotes de acné.
  • Aunque menos conocida, la luz UV es otra de las causas del acné. Y es que, aunque a primera vista el bronceado parece mejorar la aparición de imperfecciones, la radiación solar tiene un efecto rebote en la piel con una secreción excesiva de grasa a posteriori. Por esta razón, es habitual tener brotes tras los periodos de exposición solar.
  • El estrés -por el aumento de cortisol- y el tipo de alimentación no son causantes directos del acné, pero, según diversos estudios científicos, sí pueden empeorarlo.
  • Ciertos productos cosméticos y la contaminación también se incluyen entre los desencadenantes del acné. Y es que ciertas sustancias cambian la composición del sebo, provocando granos y problemas de piel grasa que se manifiestan en poros obstruidos y puntos negros.

Tipos de acné

Según la edad, según la gravedad, según el tipo de lesiones… Hay muchas formas de clasificar el acné, pero nosotros nos centraremos en las más utilizadas.

Según la edad del paciente, podemos hablar de:

  • Acné neonatal, que se presenta en el 20% aproximadamente de los recién nacidos y fundamentalmente en las mejillas.
  • Acné vulgar, que es el más habitual puesto que afecta a entre el 70 y el 95% de los adolescentes.
  • Acné adulto, que padecen entre el 20 y el 40% de las personas con más de 24 años. Es más común entre las mujeres que entre los hombres y suele desencadenarse por el estrés y por las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia.

Por otro lado, según la gravedad y el tipo de lesiones, la medicina dermatológica distingue entre:

  • El acné comedogénico o leve. Es el más propio de la pubertad e incluye puntos negros, espinillas y algunas pústulas en la cara (la frente, la nariz y las mejillas) y, con mucha menos frecuencia, en la espalda. Tiene buen pronóstico de cara a la cicatrización.
  • El acné pápulo-pustuloso o moderado. Puede ocurrir en la adolescencia o en la edad adulta y se caracteriza por la aparición de pápulas con pus en la punta. Requiere de más atención puesto que hay posibilidades de que la piel quede con cicatrices y manchas de hiperpigmentación.
  • El acné conglobata o severo. Es menos frecuente y puede aparecer tanto en la pubertad como en la edad adulta. Se caracteriza por la aparición en la cara, el cuello y la espalda de gran número de inflamaciones en forma de pápulas, pústulas e incluso nódulos y quistes que pueden resultar dolorosos. Necesita de atención médica ya que hay un elevado riesgo de que se formen cicatrices y marcas de pigmentación en las zonas de la piel afectadas.
  • El acné maligno o ulcerativo es el menos frecuente y afecta principalmente a hombres jóvenes. Puede verse desencadenado por la isotretinoína, el tratamiento médico para el acné más efectivo con los síntomas severos, y también está relacionado con el uso abusivo de esteroides por parte de algunos culturistas. Su sintomatología es similar al acné conglobata y, además, los afectados pueden experimentar fiebre e inflamación de las articulaciones.

Ingredientes clave en el tratamiento

Antes de elegir un tratamiento tópico u otro, hemos de tener en cuenta si, además, nuestro médico nos ha prescrito algún fármaco (oral o tópico) que puede generar una sequedad ‘extra’ en la piel. En esos casos, lo recomendable es optar por un jabón limpiador más suave, sin efecto exfoliante, mientras que si, por el contrario, se trata de un caso de poros abiertos sin componente inflamatorio, será suficiente con prestar atención a la limpieza facial para mejorar ese leve acné.

Cada tratamiento -crema o gel limpiador- tiene un principio activo o ingrediente base, que puede ser más adecuado según el caso.

  • El ácido Glicólico, por ejemplo, es un alfahidroxiácido de acción exfoliante para nuestro rostro y, además, ayuda a la renovación celular de la piel. Es aconsejable para tratar casos leves de acné.
  • El ácido salicílico es uno de los productos más conocidos en la lucha contra el acné. Es un betahidroxiácido con función exfoliante que limpia el exceso de sebo y suciedad presente en los poros. Es muy útile para solucionar y prevenir los poros obstruidos (puntos negros y espinillas).
  • El peróxido de benzoilo también se caracteriza por su acción exfoliante, con lo que controla el exceso de sebo, evita la aparición de espinillas e impide el crecimiento bacteriano y la infección de los poros. Eso sí, es más irritante que otros principios, por lo que es aconsejable usarlo con moderación.
  • Si además queremos percibir una acción calmante, ingredientes como el té verde o la niacinamida se hacen bastante recomendables, ya que ayudan a reducir la inflamación y el enrojecimiento. La niacinamida (vitamina B3) se emplea en cremas antiedad, debido a que controla tanto la producción de sebo como la proliferación bacteriana. El aceite del árbol del té, por su parte, tiene una función antibacteriana (siempre diluido en agua para que no sea tan agresivo).

Rutina diaria recomendada

La limpieza de la piel y la regeneración de la barrera cutánea son claves para la salud dermatológica. Por eso, es imprescindible mantener una rutina que incluya:

  • Limpieza de la zona afectada dos veces al día con un limpiador que elimine el exceso de grasa. Al hacerlo, evita frotar la piel, lávate con movimientos circulares suaves.
  • Usar exfoliantes con ácido salicílico o glicólico para tratar los poros; 2 o 3 veces en semana como mínimo.
  • Utilizar productos no comedogénicos con ingredientes como ácido hialurónico, que hidratan y no obstruyan los poros.
  • Utilizar protección solar diaria, ‘oil free’ no comedogénica.
  • Aplicar por la noche, tras la limpieza, activos renovadores como el ácido salicílico o el retinol, que reducen el exceso de producción sebácea y contribuyen a una correcta renovación de la piel.

Además, es importante:

  • No tocar los granos, ya que puede empeorar la proliferación de bacterias.
  • Mantener el cabello alejado de la cara. Los productos capilares pueden irritar la piel y obstruir los poros.
  • Consultar a un dermatólogo en caso de acné persistente o grave. Un profesional puede ayudarte a crear una rutina personalizada y recomendarte los tratamientos más efectivos.

Evita errores típicos y mejora resultados

Para controlar el acné de forma eficaz, lo más importante es usar pocos activos, pero bien elegidos y con constancia: en acné leve a moderado, las guías suelen priorizar combinaciones tópicas (por ejemplo, retinoide con peróxido de benzoilo, o peróxido de benzoilo con antibiótico tópico). Un punto clave es evitar el uso de antibióticos tópicos “a pelo” y sin límite de tiempo: si se indican, se recomiendan siempre combinados con peróxido de benzoilo o retinoides y durante periodos acotados para reducir el riesgo de resistencias.

En la práctica diaria, el peróxido de benzoilo es de los activos más útiles, pero también de los que más abandonos provoca por irritación; por eso suele ir mejor empezar poco a poco (días alternos o poca cantidad), acompañarlo de una hidratante no comedogénica y subir la frecuencia según tolerancia. Además, recuerda un detalle muy real: el peróxido de benzoilo puede decolorar tejidos y toallas, así que conviene dejarlo secar bien y usar textiles claros para evitar “manchas de lejía” en ropa o fundas de almohada.

Productos de farmacia recomendados

A la hora de elegir limpiadores, cremas y demás tratamientos para el acné, lo más importante es conocer a qué tipo de acné nos enfrentamos. Así podremos adaptar mejor los productos a utilizar según el caso.

De hecho, en nuestra farmacia contamos con un Departamento de Cosmética en el que podremos analizar tu caso con un completo análisis sobre hidratación, sebo, firmeza y pigmentación de tu piel.

Aquí te dejamos algunos limpiadores especialmente eficaces para la prevención y tratamiento del acné y que encontrarás en nuestra farmacia:

  1. ISDIN Oily Skin Acniben, con micropartículas de celulosa naturales y biodegradables, niacinamida, betaína y zinc PCA (con acción antibacteriana y seborreguladora).
  2. CeraVe Blemish Control Celanser, formulado con un 2% de ácido salicílico, arcilla purificadora y niacinamida. Gracias a ello, y a su capacidad de absorción de la grasa, contribuye a reducir los puntos negros, desobstruir los poros, terminar con el exceso de grasa y calmar la piel.
  3. Sebamed Clear Face Espuma Limpiadora Antibacteriana, una espuma limpiadora que destruye las bacterias causantes del acné. Además, al incluir activos como el pantenol, hidrata y promueve la regeneración del cutis inflamado.
  4. La Roche-Posay Effaclar Gel Moussant Purifiant, que, gracias a la acción del phylobioma y el zinc PCA, combate la sobreproducción de sebo en su origen, Además, el agua termal en su fórmula le confiere un carácter calmante y antiirritante.

Para completar el tratamiento, necesitamos cremas con componentes como ácido linoleico e hialurónico, que refrescan la piel y la mantienen suave y limpia durante el día. En nuestra farmacia encontrarás diversas formulaciones en función de tus necesidades, como:

  • Isdin Acniben Repair Gel, que incluye ingredientes como Calmoactive, glicerina y ácido hialurónico para restaurar la barrera cutánea y reponer la humedad esencial que la piel necesita.
  • Uriage Hyséac Hydra Crema Calmante, que ofrece hidratación de larga duración, refuerza la barrera cutánea y respeta su fisiología natural debido al Cerasterol-2F.
  • Bioderma Sébium Kerato+, que combate el acné y los puntos negros, regula el exceso de sebo y reduce la apariencia de los granos.
  • Ducray Keracnyl Stop Espinillas, que contiene ácido glicólico y salicílico para mejorar el estado de la piel, desinfectar la zona y favorecer la desaparición de las espinillas.

Sea cual sea tu tratamiento, es conveniente tener paciencia, realizar una rutina con productos seguros y recomendados por tu médico o farmacéutico. Y, ante cualquier duda, ya sabes: estamos aquí para ayudarte.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tiempo se deben lavar las fundas de la almohada si se tiene un brote de acné activo?

Es recomendable cambiar la funda de la almohada cada dos o tres días. Las fibras del tejido acumulan residuos de productos capilares, sudor y bacterias que, al estar en contacto prolongado con el rostro durante la noche, pueden agravar la inflamación y favorecer la aparición de nuevas lesiones.

¿Es seguro realizarse limpiezas faciales profesionales o extracciones durante un tratamiento con isotretinoína?

Generalmente no se recomienda realizar tratamientos abrasivos, limpiezas profundas o extracciones manuales mientras se toma isotretinoína, ya que este fármaco vuelve la piel extremadamente sensible y fragiliza la barrera cutánea. Realizar estos procedimientos podría provocar heridas profundas, cicatrices permanentes o infecciones secundarias.