Aunque te resulte extraño, la sudoración excesiva que padecen algunas personas no está relacionada con la falta de higiene. Es un trastorno molesto y en ocasiones angustiante que se conoce por el nombre de hiperhidrosis y que afecta a una pequeña parte de la población.
En Farmacia Santamaría dedicamos este espacio a dar a conocer sus causas, los tratamientos médicos más eficaces para controlar el exceso de sudor, el papel que juegan los desodorantes y los antitranspirantes, así como los consejos para frenar el sudor y el mal olor.
Contenidos
- 1. ¿Qué es la hiperhidrosis y por qué ocurre?
- 2. Desodorante vs. antitranspirante: ¿cuál necesitas realmente?
- 3. Guía de uso: cómo aplicar el antitranspirante correctamente para que funcione
- 4. Tratamientos médicos y dermatológicos para la sudoración severa
- 5. Consejos diarios para controlar el exceso de sudor y el olor
¿Qué es la hiperhidrosis y por qué ocurre?
Según la Real Academia Nacional de Medicina, la hiperhidrosis es una afección por la cual aumenta de forma anormal la sudoración, ya sea de forma generalizada o localizada. Las causas son muy diversas.
El tipo más común es la hiperhidrosis primaria, que se produce cuando las señales nerviosas activan las glándulas sudoríparas sin que medie actividad física o fuente de calor. Se percibe en palmas de las manos, plantas de los pies, axilas y cara. Los estudios sostienen que no es consecuencia de cualquier otra enfermedad que padezca la persona afectada por este trastorno, más bien guarda relación con factores genéticos o hereditarios.
Otra forma de hiperhidrosis es la secundaria, consecuencia de una enfermedad o alteración, aunque también puede provocarla un medicamento. A diferencia de la primaria afecta a todo el cuerpo y por lo general se manifiesta por la noche durante el sueño.
Las causas pueden obedecer a alteraciones hormonales de personas afectadas por hipertiroidismo, diabetes o menopausia; afecciones médicas como infecciones, ansiedad, ciertos tipos de cáncer o bajo nivel de azúcar en sangre; o medicamentos relacionados con antidepresivos, fármacos para la presión arterial o suplementos.
Desodorante vs. antitranspirante: ¿cuál necesitas realmente?
En los casos de hiperhidrosis, cuando la sudoración es excesiva, los desodorantes convencionales sólo permiten combatir el mal olor, no frenan la producción de sudor. Por tanto, son una solución parcial, no resuelven el problema principal.
Por su parte, los antitranspirantes actúan a la inversa. Las sales de aluminio que contiene este producto bloquean las glándulas sudoríparas y reducen la producción de sudor.
En los casos de sudoración excesiva, los antitranspirantes son una de las opciones más habituales para controlar el problema, si bien su eficacia vendrá determinada por la intensidad de la transpiración y por la zona del cuerpo afectada. En cualquier caso, controlar únicamente el olor con desodorantes no soluciona necesariamente el problema de base. Por eso, los antitranspirantes son una opción recurrente.
Cómo actúan los desodorantes convencionales
Los desodorantes, por lo general, contribuyen a enmascarar el olor mediante fragancias o perfumes. El hecho de que contengan en algunos casos partículas antimicrobianas ayuda a reducir las bacterias implicadas en el mal olor. En ocasiones, también neutralizan el olor o bien lo modifican.
En definitiva, el desodorante convencional puede servir de ayuda en momentos delicados, pero cuando se trata de un problema como la hiperhidrosis, que interfiere en la vida cotidiana, la solución no suele pasar por el uso de uno más intenso, sino más bien por la visita al médico que dé con la causa y administre un tratamiento.
El papel de los antitranspirantes con sales de aluminio
Lo bueno de los antitranspirantes con sales de aluminio es que actúan de tapón en el proceso de transpiración, sin llegar a eliminar las glándulas sudoríparas. Al menos, durante un tiempo su eficacia dependerá de la sal, la concentración, la zona tratada y la intensidad de la hiperhidrosis.
En ocasiones, puede causar irritaciones en la piel, como escozor o picor, sobre todo cuando la formulación está más concentrada. En estos casos, se recomienda consultar a un profesional médico.
Guía de uso: cómo aplicar el antitranspirante correctamente para que funcione
A continuación enumeramos una serie de pautas para la correcta aplicación de los antitranspirantes.
- Aplicarlo sobre la piel seca: es importante que la zona de sudoración esté completamente seca antes de aplicarlo, puesto que las sales de aluminio pueden resultar irritantes cuando se esparcen sobre una piel húmeda.
- Antes de acostarse: el mejor momento para aplicar los antitranspirantes es de noche, antes de acostarse. De esta forma, el contenido permanecerá más tiempo en contacto con los conductos sudoríparos.
- La cantidad justa: lo que se recomienda es seguir las indicaciones que se incluyen en el producto. No será más efectivo esparcir una mayor cantidad de sales, sino utilizar la cantidad justa.
- Nunca después de la depilación: Cuando nos depilamos, la piel suele estar más irritada. Si se aplica en ese momento es más que probable que sintamos picor o escozor.
- Frecuencia recomendada: en algunos casos, el antitranspirante se utiliza diariamente al inicio y, una vez conseguida una reducción adecuada de la sudoración, se espacian las aplicaciones para mantener el efecto. La pauta puede variar según el producto y la zona tratada.
Tratamientos médicos y dermatológicos para la sudoración severa
Ante un problema como la hiperhidrosis, además de los antitranspirantes médicos con cloruro de aluminio que se suelen aplicar en axilas, manos y pies, existen otro tipo de tratamientos que pueden administrarse bajo la supervisión de un dermatólogo o profesional médico.
La decisión final tendrá que ver con las causas que producen el sudor: si se trata de una hiperhidrosis primaria o secundaria, las zonas del cuerpo más afectadas o la cantidad de transpiración.
A continuación se detalla la eficacia de los distintos tratamientos tópicos, la técnica de la iontoforesis, las ventajas de la toxina botulínica (bótox) , las distintas opciones quirúrgicas y la eficacia de las tecnologías de microondas.
Tratamientos tópicos de prescripción médica
Entre los tratamientos tópicos que requieren del consejo médico figura el tópico clásico con altas concentraciones de cloruro de aluminio que se aplica cuando la sudoración está localizada en el axilar, las manos o las plantas de los pies.
Se aconseja administrar este medicamento por la noche sobre piel completamente seca, al objeto de que sus propiedades activas actúen entre 6 y 8 horas. Si resulta efectivo, lo recomendable es reducir la frecuencia.
Otra opción es el axhidrox, una crema que contiene glicopirronio y que resulta eficaz cuando la hiperhidrosis está localizada en las axilas.
Iontoforesis
Una de las técnicas más innovadoras es la iontoforesis, un sistema que utiliza la corriente eléctrica de baja intensidad a través del agua para eliminar de forma temporal el exceso de sudor.
En función del grado de sudoración en manos y plantas de los pies, se aplican sesiones de una a tres veces por semana durante un intervalo de tiempo de entre 15 y 40 minutos. El procedimiento habitual obliga a introducir manos o pies en unas bandejas con agua por donde discurre una corriente eléctrica muy suave.
Toxina botulínica (Bótox) para el sudor
La toxina botulínica (Bótox) se inyectaen la zona donde se produce el exceso de sudor para bloquear la señal nerviosa que estimula las glándulas sudoríparas.
Suele ser una alternativa válida cuando no dan resultado los tratamientos tópicos en zonas del cuerpo muy localizadas. Al ser inyectable, en ocasiones debe aplicarse anestesia en plantas de pies y manos, zonas más sensibles que las axilas, donde la eficacia suele ser muy alta.
Opciones quirúrgicas y tecnologías de microondas
Otra de las opciones que se utiliza como último recurso es la intervención quirúrgica. La simpatectomía torácica endoscópica (ETS) es una técnica invasiva que puede ser eficaz en determinadas hiperhidrosis graves en las palmas de las manos. Se reserva para casos muy especiales y tiene el inconveniente de que pueda aparecer sudoración compensatoria, es decir, que como efecto secundario aparezca sudor en otras zonas donde antes no se producía.
Por otra parte, existe la posibilidad de someterse a tratamientos con energía térmica no invasiva o tecnología de microondas para eliminar de forma permanente las glándulas sudoríparas y odoríficas en la zona de las axilas.
Consejos diarios para controlar el exceso de sudor y el olor
- Uso de antitranspirante para reducir el sudor puesto que el desodorante sólo actúa para controlar el olor.
- La noche suele ser el mejor momento del día para aplicar los tratamientos tópicos, siempre sobre piel seca. Consulta con el dermatólogo y lee siempre las instrucciones del producto.
- Por las mañanas, tan importante es lavar como secar las zonas afectadas, especialmente axilas, pies y manos.
- Viste ropa adecuada, siempre transpirable y holgada.
- La hiperhidrosis en los pies obliga a alternar en el mismo día de calzado y calcetines.
- El calor, las comidas picantes, el alcohol, el café o el estrés pueden aumentar la sudoración, lo que obliga a mantenerse alerta para reducir sus efectos.
- Para combatir el mal olor, usa un desodorante después de la higiene personal y mantén la piel seca.
- La piel es muy sensible. Evita el uso de jabones agresivos para no irritarla.
- Consulta con un profesional dermatólogo cuando persista el sudor para valorar la posibilidad de emprender otros tratamientos más invasivos.
