La salud intestinal es una de las cuestiones que más nos importa. Y no es para menos. Ya son cientos las investigaciones que relacionan el equilibrio de nuestra microbiota intestinal con el desarrollo de enfermedades. Por eso es necesario cuidarla siempre con una adecuada alimentación, pero muy especialmente cuando se ve alterada por el consumo de antibióticos.
Contenidos
- 1 ¿Por qué los antibióticos afectan a la flora intestinal?
- 2 Síntomas de disbiosis intestinal tras un tratamiento antibiótico
- 3 Alimentos que ayudan a recuperar la microbiota
- 4 Probióticos y prebióticos: claves para restaurar el intestino
- 5 Otros hábitos para recuperar la salud digestiva
- 6 ¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse la flora intestinal?
- 7 Consejos de tu farmacéutico para el periodo postantibiótico
¿Por qué los antibióticos afectan a la flora intestinal?
Los antibióticos afectan a la flora intestinal porque no distinguen entre las bacterias que causan la infección y las bacterias beneficiosas que habitan en el intestino, lo que disminuye la diversidad bacteriana (algo conocido como disbiosis) y facilita el crecimiento descontrolado de otros microorganismos perjudiciales.
De hecho, un estudio publicado recientemente en la revista Nature Medicine ha constatado que algunos antibióticos —como la clindamicina, las fluoroquinolonas y la flucloxacilina— dejan una huella sobre la microbiota de las personas que los consumen y ese rastro se puede mantener incluso años.
Según el mismo estudio, los efectos varían considerablemente según el tipo de fármaco, fundamentalmente por dos cuestiones: el espectro de acción de cada antibiótico y la forma en que es eliminado por el organismo. Hay que tener en cuenta que algunos fármacos, en lugar de excretarse por la orina, regresan al intestino tras pasar por el hígado —un proceso conocido como circulación enterohepática—, lo que eleva su concentración en el colon, donde habita la mayor parte del microbioma.
Síntomas de disbiosis intestinal tras un tratamiento antibiótico
La disbiosis intestinal ocurre porque ciertos medicamentos -principalmente los antibióticos- alteran la diversidad de la microbiota, provocando un desequilibrio entre las bacterias beneficiosas y las perjudiciales.
Los signos más frecuentes de esa disbiosis que podemos padecer son principalmente digestivos, como:
- Diarrea, que es el efecto colateral más común.
- Hinchazón, gases y distensión abdominal por el desequilibrio en la fermentación de los alimentos que consumimos.
- Molestias o espasmos en la zona abdominal.
- Y náuseas o sensación de saciedad continua.
No obstante, y aunque es menos frecuente, también pueden aparecer síntomas sistémicos, como fatiga o niebla mental o sensación de cansancio generalizado, o infecciones desencadenadas por la bajada de defensas, como las provocadas por el hongo Candida o bacterias resistentes del tipo Clostridioides difficile.
Alimentos que ayudan a recuperar la microbiota
La alimentación es un factor clave en la modulación de la microbiota. Y en concreto hay tres grupos de alimentos que han demostrado una mayor eficacia en la recuperación de la flora intestinal. Hay que consumir:
- Alimentos ricos en fibra vegetal y en carbohidratos complejos y variados. Una dieta en la que se incluyan frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos es la primera recomendación de todos los expertos.
- Prebióticos naturales, como el ajo, la cebolla, el puerro, las alcachofas, los espárragos, el kiwi, el plátano, los frutos del bosque o la avena. Todos ellos son lo que las bacterias beneficiosas necesitan para volver a crecer.
- Alimentos fermentados, como el yogur, el kéfir, el chucrut, el kimchi, la kombucha, el miso o el tempeh (soja fermentada). Al ser alimentos transformados por bacterias o levaduras, pueden contener bacterias vivas con efecto probiótico.
Probióticos y prebióticos: claves para restaurar el intestino
Puesto que, como hemos comentado, es indudable que los antibióticos alteran nuestra microbiota intestinal, es primordial restaurarla cuanto antes. De hecho, es mejor cuidarla antes o desde el mismo momento en que comenzamos a tomar el medicamento.
La clave es combinar probióticos (bacterias vivas que ‘repueblan’ nuestro intestino) y prebióticos (fibra vegetal que sirve de ‘alimento’ para estas bacterias).
Por eso es aconsejable:
–Consumir probióticos durante y después del tratamiento con antibióticos. Además de incorporar a la dieta yogur, kéfir, kimchi…, hay suplementos o fórmulas ricas en Lactobacillus (como L. rhamnosus GG o L. acidophilus) y Bifidobacterium que son muy aconsejables, como las de Lactoflora o Enterogermina, que encontrarás en nuestra farmacia.
-Y, al mismo tiempo, completar la restauración con prebióticos, fibras no digeribles que sirven de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino. Dicho de otro modo: los probióticos no pueden crecer en el intestino sin prebióticos que los nutran. Por eso, se hace necesario completar el consumo de probióticos con prebióticos como la inulina, la lactulosa y los fructooligosacáridos.
Otros hábitos para recuperar la salud digestiva
Como vemos, qué alimentos tomamos condiciona el equilibrio de nuestra microbiota intestinal. Así que, en momentos en que ésta es especialmente vulnerable, debemos aumentar la ingesta de fibra dietética con frutas, verduras, cereales integrales y legumbres. Entre los alimentos prebióticos, tenemos el ajo, las cebollas, los puerros, los espárragos, los plátanos y el chocolate negro. Y, en cuanto a alimentos probióticos no pueden faltar el yogur, el kéfir o el kimchi. Además es imprescindible evitar el consumo de alimentos ultraprocesados, azúcares refinados y un consumo excesivo de alcohol o café, ya que alteran negativamente el pH intestinal.
Tampoco podemos olvidar la hidratación. Hemos de beber en torno a 2 litros diarios de agua para mantener el tránsito intestinal fluido y facilitar la absorción de nutrientes. Realizar actividad física -que acelera el restablecimiento digestivo- y tener un sueño reparador -que reduce los niveles de cortisol- son otros dos hábitos básicos para recuperar el sistema gastrointestinal lo más rápido posible.
¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse la flora intestinal?
Tras el consumo de antibióticos, la mayoría de las personas sanas tiende a recuperar el equilibrio de su microbiota en un periodo que suele ir desde varios días o semanas hasta varios meses. No obstante, la recuperación no siempre es idéntica a la situación inicial. Depende del tipo de antibiótico, la duración del tratamiento, la edad o la dieta, entre otros muchos factores.
Para evitar al máximo el desajuste bacteriológico intestinal se recomienda, cada vez con más evidencia científica, el uso de probióticos junto al tratamiento con antibióticos, incluso días después.
- Deben contener diferentes cepas, no una sola. Normalmente se sugiere que lleven familias de Lactobacillus y Bifidobacterium.
- Deben consumirse junto a prebióticos (el alimento de los probióticos como hemos comentado antes).
- Deben tomarse como mínimo 10.000 millones de UFC.
Consejos de tu farmacéutico para el periodo postantibiótico
Aunque los alimentos son una excelente fuente de probióticos, los suplementos también pueden ser una opción efectiva, especialmente durante o después de un tratamiento con antibióticos. Eso sí; es fundamental elegir un suplemento de alta calidad y, preferiblemente, consultar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier régimen de suplementación.
Hemos de tener en cuenta que hay muchos probióticos en las farmacias y no todos sirven si lo que buscamos es evitar la diarrea o recuperar la microbiota tras tomar antibióticos. En este sentido es importante que, al elegir un producto, miremos:
–Qué cepas tiene. Si el envase no especifica todo, descártalo. La cepa debe estar bien identificada entre los ingredientes: género + especie + código alfanumérico que lo identifica. Lo más habitual es tomar Lactobacillus rhamnosus o acidophilus, Bifidobacterium lactis o longum y probióticos multicepa.
–Dosis. En general lo aconsejable es que tenga al menos 10.000 millones de UFC (Unidades Formadoras de Colonias).
-A ser posible, y si su fibra no te sienta mal, es mejor que los complementes con probióticos (inulina, FOS, GOS…) porque favorecen la actividad de las bacterias probióticas de la flora.
¿Nuestros consejos si vas a empezar o acabas de terminar un ciclo de antibióticos?
-Considera la posibilidad de tomar un suplemento probiótico entre 10 y 20 días, mejor con cepas como Lactobacillus rhamnosus o Lactobacillus acidophilus.
-Si lo tomas en paralelo (antibiótico y probiótico), separa el consumo de ambos en al menos dos horas. Y mantén la toma diaria de probióticos durante al menos diez días después de terminado el tratamiento. Si el prospecto del producto recomienda que lo tomemos en ayunas o con alimentos, sigue esa indicación.
-Durante todo este tiempo, aumenta el consumo de alimentos ricos en fibra (verduras, legumbres y cereales integrales) y fermentados como el yogur natural, el kéfir o el chucrut, para diversificar el microbioma.
-Si experimentas diarrea intensa o fiebre, suspende la toma de probióticos y consulta a tu médico o farmacéutico.
-Además, en personas con inmunosupresión, enfermedades graves o situaciones especiales es necesario consultar al médico antes de iniciar el consumo de probióticos.
En cualquier caso, recuerda que los resultados pueden variar según el tipo de antibiótico, la duración del tratamiento y tu tolerancia individual. Lo importante es elegir el producto que se ajuste más a nuestras necesidades, ser constantes y consultar con un profesional de salud ante cualquier duda.
