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¿Qué medicamentos no debes tomar si vas a conducir?

medicamentos y conducción

¿Sabías que algunos medicamentos pueden anular o ralentizar tus reflejos al volante? Somnolencia, mareos o visión borrosa son algunos de los efectos que en ocasiones producen determinados fármacos. La lista es larga: Ansiolíticos antihistamínicos para alergias o resfriados, analgésicos opioides, antidepresivos y antipsicóticos, medicamentos para el resfriado, colirios y pomadas oftálmicas…

De todo ello hablamos en este post de Farmacia Santamaría, ofreciendo también consejos de seguridad si estás bajo tratamiento médico.

El peligro invisible: cómo afectan los fármacos a la conducción

Un preocupante estudio difundido hace unos años por la Dirección General de Tráfico revelaba que el 80% de las personas que toman a diario determinados medicamentos desconoce que pueden afectar a la conducción. También se decía que el 5% de los accidentes estaba relacionado con los medicamentos.

Conviene aclarar que los efectos de los fármacos varían en función de la dosis, las características de las personas y la combinación con otros medicamentos o alcohol. No se manifiestan por igual en todas las personas, pero sí puede ocurrir que algunas de ellas sean más sensibles a determinados medicamentos y sufran somnolencia, fatiga, mareos, alteraciones de la coordinación o disminución de los reflejos.

Es importante actuar cuando empiezan a aparecer los primeros síntomas, cuando asoma la sensación de confusión o debilidad que nos advierte de que algo va mal.

Por lo general, los estudios médicos advierten de que el riesgo aumenta cuando se inicia el tratamiento, se modifica la dosis, se combinan varios medicamentos o se mezclan con sustancias que están prohibidas en la conducción.

El pictograma de la conducción: la señal que debes buscar en la caja

En 2007 se aprobó un decreto para introducir un pictograma en aquellos medicamentos que pudieran reducir la capacidad para conducir o manejar maquinaria peligrosa.

El pictograma consiste en un triángulo con un marco rojo y un coche negro en el interior, acompañada de la frase “Conducción: ver prospecto”. Se intentaba con ello mejorar la comprensión de las instrucciones que contienen las medicinas. Más una advertencia que una prohibición.

Sin embargo, hace unos años otro estudio que hizo público la DGT constataba que el 40% de los conductores no sabía qué significaba dicho pictograma, y un 50% reconocía no leer el prospecto de las medicinas.

Tanto la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como la DGT recomiendan leer las indicaciones del prospecto, especialmente el capítulo dedicado a la “Conducción y uso de máquinas”, donde se informa sobre los posibles efectos del medicamento si se coge el volante.

Grupos de medicamentos más peligrosos al volante

La lista de los medicamentos que pueden disminuir la capacidad para conducir es extensa. La que publica la AEMPS engloba las siguientes familias de medicamentos: hipnóticos, ansiolíticos, antipsicóticos, antidepresivos, antiepilépticos, antiparkinsonianos, analgésicos, antimigrañosos, anestésicos, antialérgicos, anti gripales y afecciones oculares.

Tanto los profesionales sanitarios como las distintas administraciones hacen un esfuerzo por hacer llegar información precisa a los pacientes que consumen medicamentos, cuya dispensación precisa de receta médica y que por tanto están bajo supervisión médica, como a aquellos que toman medicamentos que no requieren receta.

Antihistamínicos (medicamentos para la alergia)

Las personas alérgicas que buscan remedio en los antihistamínicos tienen a menudo que hacer frente a la somnolencia, de ahí la importancia de tomar precauciones si se tiene que conducir.

Conviene aclarar que hay antihistamínicos de primera generación, con un efecto sedante mayor, y de segunda, con menos capacidad para causar somnolencia. Por lo general, los efectos son más intensos cuando se inicia el tratamiento y se pueden agravar si se combina con otros medicamentos o con alcohol.

Ansiolíticos, antidepresivos y somníferos

Los ansiolíticos, utilizados principalmente para el tratamiento de la ansiedad, pueden causar también somnolencia, disminución de la atención, menor capacidad de reacción y alteraciones psicomotoras. En el caso de las benzodiacepinas, la DGT advierte del riesgo que entraña conducir bajo sus efectos. Se considera un psicofármaco que está detrás de numerosos accidentes de tráfico, si bien es oportuno aclarar que no todos los ansiolíticos alteran de igual modo las facultades.

En el caso de los antidepresivos, el conductor bajo tratamiento debe tener en cuenta que su ingesta puede causar somnolencia, mareos o alteraciones de la atención. La propia depresión puede afectar a determinadas capacidades necesarias para conducir.

Los somníferos exigen especial precaución al volante, puesto que se trata de un medicamento sedante que causa somnolencia y reduce la capacidad de reacción, incluso durante las horas posteriores a su administración.

Analgésicos opioides y relajantes musculares

El tratamiento con analgésicos opioides y con relajantes musculares también puede afectar seriamente a la conducción, incluso ser incompatibles. Al igual que otros fármacos, sus efectos pueden ser mayores cuando se inicia el tratamiento, se aumenta la dosis o se mezcla con otros medicamentos o alcohol.

Opioides como el tramadol, la codeína o morfina pueden alterar la capacidad para valorar situaciones de riesgo, puesto que producen somnolencia, mareos, visión borrosa, disminución de la atención y de los reflejos.

Muy similar son los efectos que causan los relajantes musculares utilizados para aliviar contracturas o dolores lumbares, medicamentos que llegan a afectar a la actividad motora.

En estos dos casos, se recomienda que antes de ponerse al volante se conozca el efecto real del medicamento en situaciones que no entrañen peligro, teniendo especial cuidado si se está en la etapa inicial del tratamiento o en los casos que por prescripción médica hay que aumentar la dosis.

Algunos medicamentos para la gripe, tos o resfriado común

La debilidad o malestar que nos provoca la gripe o el resfriado común ya resulta un impedimento para la conducción. Los medicamentos antigripales que combinan analgésico, antihistamínico y antitusivo pueden causar además somnolencia y cansancio, disminuir la atención y concentración, reducir los reflejos o ver de forma borrosa.

Si se tiene fiebre o alguno de los síntomas antes mencionados, se recomienda no conducir, prestar atención a las indicaciones que aparecen en el prospecto y, si fuera necesario, consultar al médico o al farmacéutico.

Colirios y pomadas oftálmicas

El problema de los colirios y pomadas oftálmicas es que pueden afectar a la visión de forma temporal. Conviene esperar el tiempo necesario a que pasen los efectos después de cada aplicación. En ocasiones, pueden causar mareos, somnolencia y alteración temporal de la capacidad para enfocar.

Consejos de seguridad si estás bajo tratamiento médico

Las personas que están bajo tratamiento médico y se plantean la posibilidad de conducir su vehículo para desplazarse a otro lugar, deben tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Es fundamental que consulten al médico o farmacéutico sobre la composición del medicamento para saber cómo puede afectar a la conducción.
  • Esta información también la pueden encontrar si leen el prospecto, donde se advierte si causa somnolencia, mareos, visión borrosa o disminución de la atención.
  • Conviene prevenir y evitar coger el coche al inicio de un tratamiento o cuando se amplía la dosis. Es necesario comprobar antes cómo afecta a su organismo.
  • Nunca se debe suspender o alterar el tratamiento por decisión propia para ponerse al volante.
  • Evitar la combinación de los medicamentos con el alcohol y otras sustancias.
  • Si la enfermedad requiere tomar varios medicamentos se debe extremar la precaución.
  • Prohibido conducir si aparecen signos de somnolencia, mareos, visión borrosa, falta de concentración, reflejos lentos o cualquier otro síntoma que afecte a la capacidad de maniobrar.
  • Buscar alternativas para desplazarse si persisten los efectos antes descritos.