El verano es la temporada perfecta para disfrutar de la playa y de las horas de sol. Sin embargo, la exposición solar puede causar un problema en la piel a personas que toman a diario determinados medicamentos.
Es importante saber que algunos fármacos pueden hacer que la piel sea más sensible a la radiación ultravioleta (UV), aumentando el peligro de padecer irritaciones, manchas o incluso quemaduras solares más intensas de lo normal. Es lo que se denomina fotosensibilidad inducida por medicamentos.
En esta información te ofreceremos las claves para identificar una reacción fotosensible, los síntomas de alerta en la piel que debes tener en cuenta, además de facilitarte una guía de prevención para protegerte si no puedes suspender tu tratamiento medicado.
Contenidos
- 1. El peligro oculto del verano: ¿Qué es la fotosensibilidad por medicamentos?
- 2. Fototoxicidad vs. Fotoalergia: Dos reacciones diferentes en tu piel
- 3. Lista de medicamentos fotosensibilizantes de uso común que debes vigilar
- 4. Cómo identificar una reacción fotosensible: Síntomas de alerta en la piel
- 5. Guía de prevención: Cómo protegerte si no puedes suspender tu tratamiento medicado
- 6. Qué hacer si ya te ha aparecido una mancha o una quemadura solar por un fármaco
El peligro oculto del verano: ¿Qué es la fotosensibilidad por medicamentos?
Algunos medicamentos o las sustancias que contienen en ellos cambian la forma en la que la piel responde al sol, de forma que provocan reacciones inesperadas: desde un simple enrojecimiento hasta la aparición de ampollas y, en casos más graves, quemaduras o manchas oscuras en la piel.
Tanto los medicamentos que se aplican directamente sobre la piel como los fármacos que se toman por vía oral o se administran por otras vías pueden causar fotosensibilidad en algunas personas.
Esta reacción cutánea a la luz, generalmente a la radiación ultraviolada (UV), no afecta por igual a todas. Depende de distintos factores como la composición del fármaco, la dosis, el tiempo de tratamiento, la cantidad de radiación recibida y las características individuales de cada persona.
Como medida de prevención conviene, si se sigue un tratamiento médico y se toma con frecuencia el sol, consultar el prospecto de los fármacos y visitar al médico si aparece alguna de las reacciones descritas anteriormente.
Fototoxicidad vs. Fotoalergia: Dos reacciones diferentes en tu piel
Cuando se habla de fotosensibilidad por medicamentos cabe distinguir dos tipos de reacciones diferentes: la fototoxicidad y la fotoalergia.
La reacción fototóxica, la más frecuente, produce una lesión directa en las células de la piel debido a que el medicamento o alguna de sus sustancias se activan con la exposición a la radiación ultravioleta y causan una reacción que puede ser un enrojecimiento intenso, la sensación de calor, picor o escozor, dolor, ampollas o cambios en la pigmentación. En algunos casos, la reacción puede parecerse a una quemadura solar mucho más intensa que puede manifestarse después de una exposición solar excesiva pero también relativamente corta, especialmente en personas con dosis elevadas de fármacos.
Por otra parte, la fotoalergia se da cuando la exposición a la luz transforma el medicamento en una sustancia que puede desencadenar una respuesta en el sistema inmunitario.
Los síntomas son parecidos (enrojecimiento, picor intenso, inflamación o lesiones similares a un eccema), incluso tomando cantidades relativamente pequeñas del medicamento. En determinadas circunstancias, la reacción adversa puede reaparecer tras nuevas exposiciones al sol.
Lista de medicamentos fotosensibilizantes de uso común que debes vigilar
El listado de medicamentos fotosensibilizantes debe servir a modo de orientación, no implica tener que suspender el tratamiento. Es importante saber que no todos los fármacos de una misma familia presentan el mismo riesgo. La fotosensibilidad puede aparecer tanto con medicamentos orales como con tratamientos tópicos (cuando se aplica directamente sobre la superficie del cuerpo).
Es por ello que si estás tomando antiinflamatorios comunes (Ibuprofeno, Ketoprofeno y Naproxeno), antibióticos o tratamientos severos para el acné, anticonceptivos orales y otras terapias hormonales, antidepresivos, antihipertensivos y protectores estomacales habituales, lee las contraindicaciones que se incluyen en el prospecto y consulta a tu médico o farmacéutico sobre las precauciones que debes adoptar frente al sol.
Antiinflamatorios comunes (Ibuprofeno, Ketoprofeno y Naproxeno)
Algunos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que se utilizan para aliviar el dolor, reducir la inflamación o controlar la fiebre, pueden causar una reacción fotosensible, si bien es conveniente aclarar que no todas las personas que siguen un tratamiento con estos fármacos experimentan efectos adversos al exponerse al sol.
En el caso del naproxeno, además de las reacciones de fotosensibilidad descritas para algunos AINE, se ha relacionado de forma particular con la pseudoporfiria, una alteración cutánea poco frecuente que puede producir fragilidad de la piel y ampollas en zonas expuestas al sol.
El ketoprofeno, en forma de gel que alivia dolores musculares o articulares, puede causar fotoalergia cuando entra en contacto con la radiación ultravioleta, afectando al sistema inmunitario. La reacción puede extenderse más allá de la zona del cuerpo donde se aplicó el medicamento y puede manifestarse incluso después de haber dejado de usarlo. En estos casos, se recomienda el uso de protección solar durante y después de ingerir dicho medicamento.
También el naproxeno, además de las reacciones de fotosensibilidad descritas, puede producir pseudoporfiria, una afección cutánea que causa ampollas y fragilidad en áreas expuestas al sol.
Antibióticos frecuentes y tratamientos severos para el acné
Al igual que los antiinflamatorios, no todos los antibióticos ni todos los tratamientos para el acné producen fotosensibilidad a la exposición al sol. Algunos antibióticos que incluyen en su composición tetraciclinas o fluoroquinolonas, pueden incrementar la sensibilidad de la piel a la exposición solar.
En estos casos, provoca enrojecimiento, irritación o quemaduras solares. El riesgo depende del principio activo, la dosis y el tiempo de tratamiento.
En cuanto a los medicamentos para tratar el acné, algunos retinoides, como la isotretinoína y otros tratamientos tópicos, pueden irritar la piel, por lo que la exposición solar puede agravar las lesiones. Siempre es conveniente tener a mano un protector solar, evitar tomar el sol de forma prolongada y seguir las recomendaciones del dermatólogo.
Anticonceptivos orales y otras terapias hormonales
Con los anticonceptivos orales y los tratamientos hormonales ocurre lo mismo que con los antiinflamatorios y los antibióticos: no todos son fotosensibilizantes. Si te estás sometiendo a un tratamiento anticonceptivo u hormonal y con la exposición al sol aparecen manchas, consulta con un profesional sanitario. No siempre la causa es el medicamento, a veces obedece a un conjunto de factores hormonales, predisposición individual y exposición solar. Por tanto, el médico sabrá si es necesario ajustar la dosis, cambiar el tratamiento o simplemente reforzar la protección solar.
Puede ocurrir que los cambios hormonales causen alteraciones de la pigmentación, especialmente el melasma, un trastorno común de la piel que provoca manchas oscuras en zonas del rostro como la frente, las mejillas, el labio superior o el mentón. La exposición a la radiación ultravioleta favorece su aparición.
La solución pasa por prevenir con un protector solar de amplio espectro, evitar la exposición prolongada y recurrir a gorras, sombreros y gafas de sol,
Antidepresivos, antihipertensivos y protectores estomacales habituales
Algunos fármacos para la tensión (como la hidroclorotiazida), o para tratar trastornos relacionados con el corazón, la salud mental o el aparato digestivo pueden causar fotosensibilidad. Como en anteriores casos, también depende del principio activo del medicamento y no afecta a todas las personas por igual.
Si estás siguiendo un tratamiento con antidepresivos, antihipertensivos o protectores gástricos y, tras la exposición al sol, experimentas enrojecimiento, irritación, quemaduras más intensas de lo habitual o aparición de manchas en la piel, es recomendable consultar con un médico.
La solución no pasa por suspender por tu cuenta el tratamiento. Debe ser el médico el que diagnostique y determine la mejor respuesta. Ahora bien, las personas que siguen tratamientos con estos fármacos deben tomar las precauciones habituales en estos casos como son el uso de protector solar alto o cubrirse con ropa y sombrero.
Cómo identificar una reacción fotosensible: Síntomas de alerta en la piel
Cuando la piel reacciona de forma alarmante a la exposición solar, resulta clave conocer los síntomas e identificar el motivo para evitar complicaciones.
Por lo general, las zonas afectadas se manifiestan en las partes del cuerpo expuestas al sol (cara, escote, brazos, dorso de las manos y piernas), mientras que las zonas cubiertas suelen quedar intactas.
Entre los síntomas inmediatos, los más frecuentes son los siguientes:
- Eritema severo (Enrojecimiento exagerado): viene a ser una quemadura solar desproporcionada en comparación con el tiempo expuesto al sol.
- Sensación de ardor o quemazón: Dolor o picazón intensa en la piel expuesta.
- Edema: La piel se nota hinchada o inflamada, tirante o caliente al tacto.
- Erupciones o ampollas: Aparición de pequeñas ampollas con líquido o ronchas, similares a una urticaria.
- Descamación: La piel comienza a pelarse días después de la exposición.
- Hiperpigmentación: Aparición de manchas oscuras o marrón en la piel que persisten durante semanas o meses tras la curación.
- Liquenificación: La piel se vuelve gruesa y áspera si la exposición es crónica.
Guía de prevención: Cómo protegerte si no puedes suspender tu tratamiento medicado
Te ofrecemos una sencilla guía con los pasos que debes tener en cuenta para protegerte:
1. Fotoprotección: Si tomas medicamentos fotosensibles, no olvides la fotoprotección tópica, es decir, aplicar un filtro solar de amplio espectro (FPS 50+) que haga de escudo frente a la radiación ultravioleta e infrarroja. Es conveniente hacerlo media hora antes de salir y luego cada dos horas. La ropa también es un factor importante que se debe cuidar. Se recomienda vestir con prendas que ofrezcan la máxima protección textil y protejan de la radiación ultravioleta. También cumple su función protectora el uso de complementos como sombreros y gafas de sol con filtro.
2. Horarios e iluminación: Es importante evitar las horas centrales cuando la radiación ultravioleta es más intensa, entre las 10:00 y las 16.00 horas, instalar filtros en ventanas y cristales para impedir que la radiación ultravioleta penetre, y no usar las camas o lámparas de rayos UVA.
3. La toma del medicamento y los productos cosméticos: Si el medicamento es de toma única diaria, consulta a tu médico o farmacéutico si se puede tomar por la noche para que el pico de concentración del fármaco en sangre se produzca cuando se duerme, disminuyendo durante las horas de sol.
Mientras dure el tratamiento, evita usar en la piel productos como retinol, ácido glicólico, vitamina C concentrada o perfumes en zonas expuestas. Es bueno que la piel esté bien hidratada con cremas emolientes o calmantes para reforzar la barrera cutánea.
Qué hacer si ya te ha aparecido una mancha o una quemadura solar por un fármaco
Se debe acudir al médico de inmediato si hay fiebre, pus, ampollas muy grandes o si la quemadura cubre gran parte del cuerpo.
Si la quemadura está en fase aguda, durante las primeras 24 a 48 horas es prioritario calmar la inflamación, reducir la temperatura de la piel y prevenir la infección mediante el uso de compresas de agua fresca (nunca hielo), aloe vera puro o cremas con pantenol/centella asiática. En ningún caso, se deben romper las ampollas.
Si la mancha es oscura, aplica un protector solar de amplio espectro y usa niacinamida o ácido azelaico cuando la piel esté sana.
Nunca intentes exfoliar o «raspar» la mancha, ni apliques remedios caseros como el uso de vinagre, pasta de dientes, aceites esenciales o jugo de limón. El limón en la piel expuesta al sol es, de hecho, una causa frecuente de quemaduras.
