Todavía no ha comenzado la temporada estival propiamente dicha, pero seguramente ya somos muchos los que hemos comenzado a exponer nuestra piel al sol, para broncearnos. Y es en estos momentos, cuando tendemos a sobrepasar el tiempo de exposición para obtener resultados, cuando más riesgo tenemos de padecer eritema, una quemadura solar con la que prácticamente todos estamos familiarizados y que conviene tratar adecuadamente. Ante todo, debemos reducir la inflamación y rehidratar el organismo tras esta agresión cutánea que, cómo no, podemos evitar.
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¿Qué es el eritema solar y por qué se produce?
El eritema -o quemadura solar- es una reacción inflamatoria aguda de la piel que se produce como consecuencia de una exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), principalmente de origen solar, aunque también puede ser causada por fuentes artificiales como las cabinas de bronceado o las lámparas de fototerapia.
A diferencia de lo que mucha gente cree, la quemadura solar no está causada por el calor del sol sino por la radiación ultravioleta, un tipo de radiación electromagnética invisible que la piel absorbe y que produce un daño directo en el ADN de las células cutáneas (queratinocitos).
Síntomas del eritema solar: ¿cómo saber si tienes una quemadura?
Aunque depende de la gravedad de la quemadura solar, sus síntomas aparecen habitualmente entre 3 y 5 horas después de la exposición, alcanzan su máxima intensidad entre las 12 y las 24 horas y desaparecen en un plazo de 3 a 7 días. Pero, como decimos, según la intensidad de la exposición así será el tipo de quemadura y la importancia de los síntomas:
- Cuando padecemos una quemadura solar leve (de primer grado) hay un enrojecimiento uniforme de la piel expuesta y no aparecen ampollas. Suele haber dolor y sensibilidad al tacto y sensación de calor. Además, sufrimos la descamación (o peeling) de la piel a los 3-7 días.
- Si sufrimos una quemadura solar intensa (segundo grado superficial), hay una inflamación o edema pronunciado. En este caso sí suelen formarse ampollas, porque el daño ha alcanzado la dermis superficial. Además de sentir más dolor que con una quemadura de primer grado, pueden aparecer fiebre, escalofríos, náuseas, dolor de cabeza, mareo y malestar general.
Primeros auxilios: qué hacer nada más notar la quemadura
El tratamiento más inmediato que podemos darle al eritema consiste en enfriar la piel, aplicar agentes hidratantes calmantes y beber abundantes líquidos para compensar la pérdida de agua. Ese plan de primeros auxilios incluye:.
- Interrumpir la exposición al sol. Es obvio pero no siempre lo hacemos. Y, si tenemos un eritema solar, lo primero que debemos hacer es mantener la zona afectada cubierta y protegida de cualquier exposición durante varios días.
- Aplicar compresas de agua tibia o fría, sobre todo si la zona del eritema es muy localizada y no demasiado grande. Ten en cuenta que las compresas empapadas en aceites vegetales (como caléndula) o té verde también refrescan rápidamente las quemaduras solares. Esto reducirá la temperatura, el enrojecimiento y la inflamación, así como los granitos que hayan podido aparecer. Si la zona es amplia, es mejor una ducha con agua fresca, que bajará la temperatura del área afectada.
- Hidratarnos por dentro. Beber líquidos, y sobre todo agua, es fundamental para reequilibrar el organismo cuanto antes, después de la pérdida sufrida por la sobre exposición solar.
- Usar cremas calmantes con aloe vera o calamina.
Tratamiento del eritema solar paso a paso
Según la Academia Española de Dermatología, el primer paso es evitar el sol o la fuente de radiación hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo. A continuación debemos atender la zona afectada como merece para solucionar la molestia cuanto antes.
Cómo aliviar el dolor y el picor
Para aliviar el dolor, picor o escozor que podemos estar sufriendo, es muy útil refrescar la zona colocando compresas de agua fresca sobre la superficie quemada o tomando una ducha. A continuación lo más importante es hidratar, recuperar la capa lipídica de la piel afectada. Aquí es donde se hace necesario aplicar una crema o loción hidratante, preferiblemente con principios activos calmantes ( como aloe vera o bisabolol). Así conseguiremos aliviar el dolor y reducir la inflamación. Esa hidratación ha de ser más intensa y continuada durante algunas jornadas, hasta que la lesión mejore. Además, pasados unos días la zona afectada puede comenzar a descamarse, por lo que, mientras dure este proceso, debemos continuar con la hidratación intensa.
Otros consejos para aliviar las molestias y, sobre todo, no acentuarlas son:
- Evitar el uso de perfumes, ya que podría darse una reacción alérgica o sensibilización.
- Beber mucha agua.
- En caso de dolor o fiebre, tomar paracetamol o ibuprofeno.
- No tocar las ampollas si aparecen.
Productos de farmacia para tratar la quemadura solar
En esta situación requerimos una hidratación profunda y duradera que contribuya a regenerar las capas de piel afectadas por el eritema. En nuestra farmacia te podemos indicar qué marcas y opciones hay, según tu tipo de piel y la gravedad y localización de la quemadura.
Hablamos principalmente de:
- Cremas y lociones aftersun, para una hidratación y alivio inmediato. Los aftersun están diseñados para enfriar la piel y restaurar la humedad perdida. Muchos contienen ingredientes como aloe vera, caléndula o vitamina E. ¿Algunos productos recomendados?
- Post-Solar ISDIN After Sun: Disponible en spray o loción, ayuda a calmar y refrescar la piel, evitando que se pele prematuramente.
- Hidraloe Gel de Aloe de Sesderma: Un gel de aloe vera puro que proporciona un alivio inmediato gracias a sus propiedades refrescantes y antiinflamatorias.
- Vichy Ideal Soleil Leche Calmante: Hidrata profundamente y ayuda a reducir el escozor tras la exposición solar.
- Ecran Aftersun Leche Reparadora: Una opción clásica muy valorada por su capacidad para reparar el daño celular y calmar la tirantez.
- Cremas Reparadoras y Cicatrizantes. En este caso estaríamos ante quemaduras más intensas (primer y segundo grado superficial), ya que lo que buscamos es regenerar la piel y evitar infecciones. Son especialmente eficaces productos como:
- Rilastil Neoviderm, que contiene hialuronato de sodio y betaglucanos para regenerar la piel.
- Bepanthol Pomada Protectora, dexpantenol (provitamina B5), que acelera el proceso natural de regeneración de la piel y alivia el ardor.
- Avène Cicalfate, una crema reparadora y antibacteriana ideal cuando la piel está muy irritada o presenta erosiones leves.
- La Roche-Posay Cicaplast Baume B5, un bálsamo multi-reparador que calma y protege la barrera cutánea dañada.
- Si lo que necesitamos es aliviar el dolor y la inflamación, además de los analgésicos de venta libre, podemos usar cremas con hidrocortisona al 1%, que puede aplicarse durante un par de días para bajar la inflamación severa (con receta médica, por supuesto). Si queremos un producto más natural y de venta libre, el agua termal (como la de Avène o La Roche-Posay) ofrece un alivio instantáneo y refrescante sobre la zona quemada sin necesidad de frotar. La caléndula es otra gran opción, con efectos antiinflamatorios y regeneradores. Este extracto natural ayuda a calmar la piel irritada, acelera su curación y previene infecciones, siendo perfecto para las pieles más sensibles o dañadas.
Hidratación y regeneración de la piel
El tiempo que tarda la piel en regenerarse después de una quemadura solar varía según la gravedad de la misma. Una quemadura leve suele curarse por completo entre 3 y 7 días, pero durante este proceso la piel puede descamarse a medida que las células dañadas se desprenden.
En cualquier caso, la clave para regenerar la piel quemada de forma efectiva. ¿Cómo? Con hidratación constante, el uso de productos específicos que calmen y reparen la piel y, cómo no, más protección solar.
- Después de una quemadura solar, es fundamental seguir protegiendo tu piel. Hemos de utilizar protectores solares faciales y corporales con alta protección, preferiblemente con SPF 50 o más, ya que la piel quemada es más sensible y propensa a daños adicionales.
- Hemos de evitar rascarnos. Esto puede causarnos más daño y aumentar el riesgo de infección. Si se forman costras, déjalas que se caigan solas.
- Es importantísimo evitar el sol durante unos días, hasta que el enrojecimiento de la piel y, por lo tanto, las quemaduras solares, hayan desaparecido.
- Beber mucha agua y seguir una dieta saludable -rica en frutas, verduras, proteínas y vitaminas- ayudará a nuestro cuerpo a regenerarse desde dentro.
- Aplicar cremas regeneradoras. Tras sufrir una quemadura, la piel pierde la capacidad de retener la humedad y puede aparecer la sequedad y con ello no regenerarse correctamente. Es conveniente incorporar a tus cuidados de la piel una pomada para quemaduras o crema que ayude a mantener la piel hidratada y potencie una adecuada regeneración. Nuestro consejo es optar por cremas con ingredientes calmantes y altamente hidratantes y reparadores, como el pantenol, el aloe vera, la manteca de karité, el bisabolol y otros tipos de activos o extractos de plantas con estas cualidades. Además es importante que tratemos la regeneración cutánea con productos específicos para cada zona, ya que la piel de la cara o el escote es mucho más sensible que la de otra parte del cuerpo.
¿Cuándo acudir al médico?
En general, la aparición de un eritema solar no debe ser atendida por un médico, aunque todo dependerá de nuestro estado y de la gravedad de las lesiones en nuestra piel.
- Si la quemadura es grave o cubre una gran superficie del cuerpo,
- si persiste el dolor y el malestar,
- si la fiebre supera los 38.5ºC,
- si aparecen ampollas o pus en la zona afectada.
- si hay náuseas, vómitos o estado de confusión
debemos buscar atención médica de inmediato.
Cómo prevenir el eritema solar en el futuro
Teniendo en cuenta que el eritema aparece si hay una exposición solar prolongada o sin protección, su prevención es relativamente sencilla y pasa por:
- Evitar exponerse al sol en las horas centrales del día (de 12 a 16 horas). Atención a los medicamentos que aumentan la sensibilidad al sol (algunos antibióticos, antidepresivos, etc.). Si tienes dudas, consúltanos al respecto.
- Disminuir las partes del cuerpo expuestas directamente al sol. Usar ropa holgada de algodón de colores claros. Cubrir la cabeza con sombreros o gorras.
- Usar productos de protección solar (incluso en días nublados) con un factor elevado y adecuados a nuestra edad, tipo de piel y zona del cuerpo. Debemos aplicarlos, en cantidades generosas, sobre la piel seca, 30 minutos antes de exponernos al sol y repetir la aplicación cada dos horas y después de cada baño. No nos olvidemos de proteger los labios con bálsamos protectores y los ojos con gafas adecuadas.
Lo más importante es que cuidemos nuestra piel. Nosotros mejor que nadie conocemos con qué y cuándo sufre. Así que evitemos malos hábitos y aquellas situaciones que pueden dañarla.
