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Diabetes: síntomas, control y opciones de tratamiento

persona con diabetes

La diabetes es una de las cuatro enfermedades no transmisibles declaradas prioritarias por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tal y como recoge el Informe Mundial sobre Diabetes. Uno de cada 11 adultos padece diabetes en el mundo, según la OMS.

A pesar de esta alta prevalencia, hoy día hay un mejor control de la enfermedad, con el desarrollo de nuevas formas de insulina y avances en el control de la glucemia. Y, sobre todo, los pacientes disfrutan de una mayor calidad de vida que antes.

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando hay diabetes?

La diabetes mellitus es un grupo de enfermedades relacionadas con la forma en que el cuerpo utiliza la glucosa en la sangre. La glucosa es una importante fuente de energía para las células que forman los músculos y tejidos, así como la principal fuente de combustible de nuestro cerebro. El problema viene cuando no se genera suficiente insulina, que es la hormona que produce el páncreas en respuesta a un aumento de la concentración de glucosa en sangre, generalmente resultado de la digestión y absorción de los azúcares presentes en la comida.

Cuando las moléculas de insulina llegan a las células se activan los mecanismos que permiten que la glucosa penetre en el interior de las mismas. Pero, si no hay insulina o si las células no reconocen adecuadamente la presencia de esta hormona, la glucosa no puede entrar en ellas. Es por eso que se produce esa acumulación de azúcar en el torrente sanguíneo, un azúcar que las células no pueden utilizar como fuente de energía.

En algunas personas la diabetes se desarrolla porque el páncreas pierde la capacidad de fabricar insulina como resultado de una reacción autoinmune, mientras que en otras es el resto del cuerpo el que se vuelve resistente a su acción.

Diferencias entre diabetes tipo 1, tipo 2 y gestacional

Las tres formas más frecuentes de diabetes son las de tipo 1, las de tipo 2 y la gestacional, aunque también existen otras variantes como LADA y MODY. Veamos las diferencias entre las más comunes.

  1. La diabetes tipo 1 suele aparecer con mayor frecuencia en la infancia o la juventud. Aunque su origen todavía no está muy claro, se sospecha que existe una reacción autoinmune que provoca que las defensas del propio organismo ataquen a las células productoras de insulina del páncreas. Por eso, las personas que la padecen necesitan inyecciones diarias de insulina para controlar sus niveles de glucosa en sangre.
  2. La diabetes tipo 2 es la más común. Representa entre el 85% y el 90% del total de los casos, según datos de la Fundación Española para la Diabetes (https://www.fedesp.es/). En este caso lo que ocurre es que el organismo puede producir insulina, pero no lo hace en la cantidad adecuada o no es capaz de responder a sus efectos, lo que provoca la acumulación de la glucosa en la sangre. Las personas con diabetes tipo 2 no requieren insulina para sobrevivir, aunque a menudo acaban necesitándola.

En ocasiones tarda años en diagnosticarse porque no aparecen síntomas especialmente relevantes.

  1. La diabetes gestacional, como su nombre indica, aparece durante el embarazo, un periodo en el que puede ocurrir que los cambios hormonales originen un bloqueo de la función de la insulina. Cuando esto sucede, los niveles de glucosa en la sangre suben, con el consiguiente peligro, ya que constituye un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro, tanto para las madres como para sus hijos. Se estima que afecta a alrededor del 5% de las mujeres embarazadas en una etapa avanzada de la gestación y normalmente desaparece tras el parto.

Señales de alerta que no debes ignorar

Los síntomas de la diabetes tipo 1 suelen aparecer de forma repentina, mientras que los de la tipo 2 se desarrollan de manera gradual y pueden pasar desapercibidos durante años. Por eso es importante estar alerta y consultar a nuestro médico si percibimos alguno de los síntomas siguientes:

  • Una mayor frecuencia de la necesidad de orinar, ya que el exceso de glucosa se intenta eliminar a través de la orina, mediante los riñones, lo que se acompaña de un aumento de la necesidad de ingerir líquidos para evitar la deshidratación.
  • Sentir cansancio extremo, falta de energía y fatiga sin motivo concreto.
  • Sed persistente e intensa
  • Aumento del apetito sin sensación de saciedad.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Infecciones frecuentes, como candidiasis vaginal o infecciones urinarias recurrentes.
  • Encías rojas, hinchadas o sangrantes.

Cómo monitorizar la glucosa en casa

Como hemos comentado al comienzo, actualmente el control de la diabetes es mucho más sencillo que antes. Las nuevas tecnologías y los tratamientos existentes permiten a las personas que la padecen tener un seguimiento muy preciso de sus niveles de azúcar.

Los medidores de glucosa en sangre, por ejemplo, pueden ayudarnos a controlar mejor la diabetes al registrar las variaciones de azúcar en el torrente sanguíneo. Hay desde modelos básicos a otros con múltiples funciones, así que consúltanos sin problema si necesitas orientación sobre el más adecuado según tu caso.

No obstante, al elegir un medidor de glucosa es importante tener en cuenta ciertas cuestiones:

  • La cobertura de nuestro seguro, ya que en algunos casos nos cubre ciertos modelos más o menos sofisticados.
  • Las tiras de prueba que hay que usar, ya que pueden ser el componente más costoso a largo plazo.
  • La facilidad de uso.
  • Cómo se presentan los resultados. Algunos medidores comparten los resultados a través de una aplicación, permiten descargar los datos, etc.

Alimentación y hábitos que marcan la diferencia

Convivir con la diabetes conlleva una alimentación adecuada, una actividad física constante y seguir el tratamiento farmacológico indicado. Seguir unos hábitos saludables puede marcar la diferencia entre una diabetes más o menos problemática.

Nuestra especialista en nutrición Silvia Pros Barranco explica que el control de la diabetes a través de la alimentación tiene tres pilares fundamentales:

  • ingesta de carbohidratos complejos de absorción lenta (cereales integrales, legumbres, tubérculos como la patata o el boniato, verduras y vegetales como el brócoli y el calabacín y frutas enteras)
  • consumo de fibra
  • eliminación de azúcares refinados

Silvia ofrece estos tips o consejos clave para favorecer el control de la enfermedad:

  • Fraccionar las comidas. Es preferible hacer de 4 a 6 comidas al día para evitar picos de glucosa
  • Comer fruta entera para evitar la pérdida de fibra
  • Acompañar alimentos como la fruta con proteína o grasa. Por ejemplo, en lugar de cenar sólo fruta (sandía), acompañarla de una ensalada que incorpore a la fruta tomate y queso feta.

Por otro lado, practicar ejercicio físico no solo mejora la sensibilidad del organismo a la insulina sino que el gasto calórico contribuye a evitar el sobrepeso, otro factor de riesgo a tener en cuenta en esta enfermedad. No hay un ejercicio ideal para la diabetes, pero sí que es aconsejable realizar actividades físicas aeróbicas, como correr, nadar, montar en bicicleta o practicar deportes como fútbol, que son los que más glucosa consumen.

Medicamentos y tratamientos disponibles

Los tratamientos han experimentado una evolución considerable gracias a la formulación de nuevas clases de antidiabéticos insulínicos y no insulínicos que han dotado a pacientes y a médicos de nuevas herramientas de tratamiento, más efectivas y precisas.

Hemos de tener en cuenta, no obstante, que el tratamiento para controlar la diabetes es altamente personalizado y depende del tipo de diabetes (Tipo 1, Tipo 2 o gestacional).

Para la diabetes tipo 2, el medicamento oral más recetado como primera opción es la metformina, que reduce la producción de glucosa en el hígado y ayuda al cuerpo a usar mejor la insulina. La insulina, por su parte, es vital para la diabetes tipo 1 (donde el cuerpo no la produce) y necesaria en etapas avanzadas o episodios agudos de la diabetes tipo 2. Se administra mediante inyecciones o bombas de insulina.

Por otro lado, nos encontramos con los medicamentos orales no insulínicos, que incluyen:

  • Los inhibidores de la SGLT-2, que ayudan a eliminar el exceso de glucosa a través de la orina. Algunos ejemplos son la dapagliflozina y la empagliflozina.
  • Los agonistas del receptor de GLP-1, que reducen el azúcar en sangre, ayudan a perder peso y tienen grandes beneficios cardiovasculares (como la semaglutida, la tirzepatida o la liraglutida).
  • Los inhibidores de la DPP-4, que estimulan la liberación de insulina solo cuando el azúcar en la sangre es alto, sin causar bajones drásticos (por ejemplo, la sitagliptina o la linagliptina).

El papel de la farmacia en el seguimiento del paciente

Como vemos, prevención y estilo de vida son claves en el abordaje de la diabetes. Por eso desde nuestra farmacia ofrecemos una atención integral y personalizada, capaz de atender las necesidades de cada persona.

Una de las primeras labores que tenemos es la prevención de la diabetes y, en este sentido, la educación en salud y el consejo nutricional son fundamentales.

Nuestras nutricionistas pueden ayudarte a establecer una dieta y hábitos adecuados si te han diagnosticado diabetes.

También es fundamental guiar a los pacientes sobre cómo usar la medicación. Estos fármacos, que en muchos casos se administran mediante inyecciones semanales o diarias, pueden ser un desafío y es básico asegurar su correcta administración y el seguimiento de la pauta indicada por el profesional sanitario.

Tampoco podemos olvidar servicios como la medición de glucosa en sangre o la revisión de la presión arterial, que nos permiten mantener un registro de la evolución de la salud del paciente. Este seguimiento es especialmente útil para los pacientes con diabetes tipo 2 que no requieren insulina, pero que sí necesitan un control constante.

La diabetes forma parte de la vida de millones de personas, pero no tiene por qué definirla. Con un buen seguimiento, hábitos saludables y el apoyo adecuado, es posible vivir con bienestar y confianza. Estamos aquí para acompañarte, resolver tus dudas y ayudarte a cuidar de tu salud cada día.