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Conjuntivitis: cómo diferenciar si es vírica, bacteriana o alérgica y cómo limpiarla

conjuntivitis

¿Has oído hablar de la epidemia de los ojos rojos? En algunos países, los brotes de conjuntivitis se reprodujeron con tanta intensidad que tuvieron que cerrar colegios e incluso oficinas. No es habitual un fenómeno de estas características. Además, no todos los tipos de conjuntivitis afectan por igual. En este post descubrirás cómo distinguir la conjuntivitis vírica, bacteriana y alérgica, teniendo en cuenta el tipo de secreción, el picor y si afecta a uno o a los dos ojos. Incluimos consejos muy sencillos y prácticos para limpiar el ojo.

¿Sabías que hay distintos tipos de conjuntivitis, alguno de ellos muy contagioso?

Lo que no mucha gente sabe es que hay distintos tipos de conjuntivitis, alguno de ellos, como es el caso de la vírica, causada por un adenovirus, muy contagiosa. La incidencia de una u otra tiene que ver mucho con la edad. La vírica se da entre adultos y suele estar relacionada con resfriados o catarros. La alérgica afecta más a personas que reaccionan de forma exagerada ante sustancias normalmente inofensivas, mientras que la bacteriana es menos frecuente y se da mucho entre niños.

¿Qué es la conjuntivitis y por qué es una de las afecciones oculares más comunes?

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa fina y transparente que cubre el blanco del ojo. Es una afección común por varias razones, principalmente porque está en contacto directo con el exterior. Los vasos sanguíneos se irritan fácilmente con la entrada de polvo, polen, humo o productos químicos, y las bacterias se transmiten con facilidad porque acostumbramos a tocarnos con los dedos sin la limpieza adecuada. Es muy común en estos casos que ocasione enrojecimiento, lagrimeo o secreción. También se agrava con los alérgenos, el polen o los ácaros en determinadas temporadas del año.

Guía para diferenciar los 3 tipos principales de conjuntivitis

A continuación facilitamos una guía muy básica de todo lo que hay que saber para diferenciar los tipos de conjuntivitis, aunque nunca está demás consultar con un oftalmólogo:

Vírica

  • Secreción acuosa y transparente (mucho lagrimeo).
  • Empieza en un ojo y puede pasar al otro a los pocos días.
  • Zona enrojecida y sensación de arena en el ojo.
  • A menudo se acompaña de resfriado o dolor de garganta.
  • Muy contagiosa.

Bacteriana

  • Amanecer con los párpados pegados.
  • Secreción espesa, amarilla, blanca o verdosa.
  • Afectar a uno o ambos ojos.
  • La molestia principal es la secreción, apenas picor.

Alérgica

  • Picor muy intenso.
  • Suele afectar a los dos ojos desde el principio.
  • Secreción acuosa y lagrimeo, sin pus.
  • Coincide con estornudos, moqueo o alergia estacional.

Conjuntivitis vírica: Muy contagiosa y con secreción acuosa

Con la conjuntivitis vírica hay que extremar las medidas de precaución porque es muy contagiosa y suele pasarse de un ojo a otro, por lo que hay que tener mucho cuidado con frotarse las manos o compartir toallas, almohadas, maquillaje u otros objetos. Produce mucho lagrimeo porque la secreción es acuosa, es decir, el líquido es claro y no suele haber pus. También suele ser habitual el enrojecimiento del ojo y una ligera inflamación de los párpados, y coincide en muchas ocasiones con los resfriados.

Conjuntivitis bacteriana: Legañas espesas, amarillentas y ojos pegados

Lo habitual es que despiertes con los párpados pegados por lo espeso de las legañas. Hay que evitar en la medida de lo posible que la inflamación se traslade de un ojo a otro, por lo que es conveniente mantener limpias las manos, no compartir accesorios como toallas o maquillaje y evitar el contacto directo con otras personas. Quizá el picor no sea tan intenso como en otros tipos de conjuntivitis pero la zona afectada es muy posible que aparezca irritada y enrojecida. Por lo general, la secreción es más bien amarillenta, blanquecina o verdosa.

Conjuntivitis alérgica: Picor insoportable, lagrimeo y ambos ojos afectados

Una de las diferencias más notables con la vírica y la bacteriana es que la conjuntivitis alérgica no es contagiosa al estar causada por un alérgeno al que el cuerpo reacciona de forma inesperada. Puede ser el polen, los ácaros del polvo, el pelo de animales u otras sustancias. El picor suele ser intenso con lagrimeo constante e irritación ocular. Puede afectar a los dos ojos y suele ir acompañado de estornudos, congestión nasal, moqueo o picor en la nariz y la garganta.

Cómo limpiar un ojo con conjuntivitis paso a paso

Siempre viene bien tener a mano una guía o manual de instrucciones en caso de contraer una conjuntivitis, teniendo siempre claro que en casos de gravedad se debe acudir al oftalmólogo o al profesional sanitario. Siempre es importante la higiene y reducir los riesgos de contagio.

1. Lavado de manos

Ante la necesidad de manipular el ojo, conviene siempre lavar con agua y jabón las manos antes y después de la cura para evitar transmitir la infección a las personas que tengas más cerca.

2. Material adecuado

Lo recomendable para las curas es utilizar suero fisiológico estéril, preferiblemente en monodosis, y gasas limpias. No es adecuado el uso de pañuelos de papel o materiales que puedan dejar fibras en el ojo.

3. Limpieza con suavidad

Una vez que dispones del material adecuado, humedece una gasa con suero fisiológico y pásala suavemente desde el lagrimal hacia el exterior del ojo. No se recomienda frotar o presionar el globo ocular. Si tienes legañas secas, mantén la gasa húmeda unos segundos sobre el párpado para ablandarlas.

4. Gasa nueva en cada pasada

Si tienes los dos ojos afectados, utiliza una gasa diferente para cada uno. Nunca uses la misma gasa para evitar infecciones.

5. Higiene constante y medidas de prevención

Lo primero que debes saber es que no puedes compartir accesorios como toallas, almohadas o maquillaje con otras personas de la casa. Es importante lavar con frecuencia las manos y evitar tocar o frotar los ojos. Si usas lentes de contacto, abstente de utilizarlas hasta que no se haya recuperado totalmente el ojo.

6. Cosas que no debes hacer

Evita los remedios caseros de limpiar el ojo con manzanilla. Tampoco uses colirios con antibióticos o corticoides sin indicación médica, ni te rasques el ojo aunque tengas picor.

El uso correcto de gasas estériles y suero fisiológico

Es imprescindible utilizar gasas estériles y suero fisiológico para aliviar las molestias y reducir el riesgo de contagio que puede darse según el tipo de conjuntivitis.

Como ya se ha adelantado, es recomendable usar una gasa estéril diferente para cada ojo. La limpieza debe realizarse de forma suave tras humedecer la gasa, partiendo siempre desde el lagrimal hacia el extremo externo del ojo. Por tanto, hay que desechar la gasa después de cada uso para que no se propaguen los microorganismos. Las legañas que se originan por las secreciones secas se eliminan también humedeciendo la gasa con suero fisiológico. Si se usan envases monodosis, es preferible eliminarlos tras su apertura para mantener la esterilidad.

Errores graves al limpiar el ojo que debes evitar para no contagiar el otro

Uno de los errores más habituales es no lavarse las manos antes y después de la limpieza. La higiene es muy importante para evitar transmisiones. Otra equivocación muy frecuente es tocar el ojo sano después de manipular el ojo infectado, o emplear la misma gasa o algodón para curar ambos ojos. Tampoco es conveniente utilizar pañuelos por su aspereza al contacto con la piel.

También hay que tener mucho cuidado con limpiar el ojo en dirección contraria, es decir, desde el extremo externo hacia el lagrimal. Puede empeorar el estado del ojo.

Por último, insistimos en la necesidad de no compartir toallas, almohadas o maquillaje.

Tratamientos habituales según el origen de la infección o inflamación

Saber la causa e identificar el tipo de conjuntivitis es fundamental para aplicar el tratamiento adecuado. Igualmente, conviene aclarar que no todas las conjuntivitis requieren medicación. En muchos casos, basta con aliviar los síntomas.

La conjuntivitis vírica suele desaparecer por sí sola en un plazo de una a tres semanas con una correcta higiene ocular. El suero fisiológico alivia las molestias y los antibióticos no deben emplearse salvo que exista una infección bacteriana diagnosticada por un profesional.

En cuanto a la conjuntivitis bacteriana, el médico puede recomendar colirios o pomadas antibióticas para eliminar la infección. Es importante mantener unas buenas medidas de higiene y completar el tratamiento durante el tiempo indicado por el médico.

Por último, la conjuntivitis alérgica, al estar causada por alérgenos, se suelen prescribir antihistamínicos o colirios antialérgicos. Para reducir el picor y la irritación es bueno el uso de compresas frías y de lágrimas artificiales.

Medidas de prevención clave para evitar el contagio en casa o en el trabajo.

A continuación se enumeran una serie de medidas básicas que evitan el contagio de la conjuntivitis:

  1. Lavado de las manos con frecuencia.
  2. Evitar tocarse o frotarse los ojos.
  3. No compartir objetos de uso personal.
  4. Desinfectar las superficies de contacto frecuente.
  5. Tomar precauciones en espacios compartidos.
  6. Suspender temporalmente el uso de lentes de contacto.
  7. Seguir correctamente el tratamiento médico.

Señales de alerta: ¿Cuándo debes acudir al oftalmólogo de inmediato?

Aunque en la mayor parte de los casos, la conjuntivitis se supera con los cuidados básicos antes expuestos y extremando las medidas de higiene, en algunas ocasiones es necesario acudir de inmediato al oftalmólogo.

Si en lugar de las habituales molestias aparece un dolor intenso, disminución de la visión, hinchazón, secreción abundante o sensibilidad excesiva a la luz, acude al médico. Si con el paso de los días no mejora o empeora la infección, recurre también a tu médico para evitar complicaciones.

Hay también otros factores que requieren del diagnóstico médico, principalmente si se ha sufrido un golpe o una lesión ocular, las defensas están bajas por enfermedad, el paciente es un niño pequeño o el afectado usa lentes de contacto o está expuesto a productos químicos.